Análisis de eventos 2006-2007 (Café Teatro)

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Taller Cé festeja un año de logros

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Taller Cé festeja un año de logros

PRIMERA HORA > ASI

jueves, 5 de octubre de 2006

Héctor Aponte Alequín  PARA PRIMERA HORA

 

Grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y “performance” celebraron la existencia del Taller. (Para PRIMERA HORA / Carlos Giusti)

Lo de ser un espacio para propuestas artísticas rechazadas o difíciles de llevar a otros sitios es cierto. Pero, a un año de la inauguración del café-teatro Taller Cé en la calle Robles, es una afirmación tan trillada que podría pecar de disminuir los logros de este nuevo spot de jangueo en Río Piedras.

Uno de ellos es el que precisamente escenificaron el domingo numerosos grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y performance que de alguna forma se han beneficiado de esta propiedad del Taller de Cantautores: haber logrado revolcar la cultura en un día que hace un año no veía ni asomarse a las moscas por allí.

“Dejó de ser un trabajo voluntario para convertirse en un negocio sostenido con el patrocinio de las personas. Es una consolidación que nos hace reafirmar que se pudo”, establece en ese sentido José Julián Ramírez, presidente del Taller Cé, momentos antes de comenzar las 12 horas de celebración del cumpleaños.

Más que los $100 mil en recaudos y los discos grabados en el estudio del café-teatro –entre ellos “¡Topo, tu mano es la mía!” y “Café-teatro”, secuela de la serie “Bestiario”, de 17 de los cantautores–, a Julián, como se le conoce, lo que más lo satisface es timonear “una empresa que ha generado empleos para productores independientes, que empezó abriendo tres días a la semana y ahora abre todos. Esos hechos llevan un mensaje claro: nosotros, con el modelo cooperativo, logramos lo que nos metían en la cabeza que no íbamos a poder”.

Teatro Diplo, El Canto del Gallo y la Cooperativa de Artes Representativas son otras instancias que se han inspirado en el “entusiasmo y la fe” del Taller Cé, como lo describe la cantautora miembro Zoraida Santiago.

Antes que ellos, no obstante, combatían la pereza cultural lugares como El Boricua, el atelier de Vilma Martínez y el teatro Yerbabruja, razón por la que los cantautores invitaron al festejo a los dueños de éstos y consideran permitir en su matrícula, que aumentó en un 25 por ciento, otros artistas no dedicados a la música.

De hecho, fue en el Taller Cé que Mikephillippe Oliveros, quien se encontraba desempleado porque “hacía teatro, pero aquí no se puede vivir de eso”, consiguió trabajo como bartender y ahora mantiene las sesiones de Teatro Breve los domingos.

“Es un oasis. Espacios hay de más, pero en éste es diferente porque tú ves el modelo cooperativo y te contagia, hay una libertad para que eso ocurra. El mismo público se hace parte de lo que hay y, ¿cuándo es que empiezan los colectivos? Pues, en ese mismo momento”, ejemplifica el dramaturgo mientras ayuda a culminar los detalles de la batucada que llegaría por la tarde a la plaza frente a la estación del Tren Urbano.

Hasta allí se acerca una curiosa María de Lourdes Luyando, vecina de Río Piedras, cuando escucha a Julián cantar y tocar la guitarra en medio de un puñado de instalaciones elaboradas, precisamente, por algunos de los colectivos nuevos que menciona Mikephillippe.

“Los domingos una está aburrida. A mí me da con venir acá y me encuentro con cosas bien chéveres, música, pinturas y cosas bien sanas. He aprendido mucho de todo lo que montan aquí”, manifestó esta vecina de Río Piedras sobre los atractivos que tiene para ella, quien dijo no estar vinculada con el mundo académico ni universitario, este tipo de actividades.

A su lado pasó Patria Parotte, de cuatro años de edad, en dirección al taller de niños Coco de Oro, que Ana Elisa Pérez y Edgardo Larregui mantuvieron en una carpa contigua al “Circus Implorum”, colorida instalación del grupo así llamado que opera hace dos meses el concepto del freak show, pero alegre. Patria sería una de los pequeños que edificarían una ciudad de cartón para aprender a resolver el problema de la distribución del espacio, el que Juan Meléndez aprovechó para su instalación de protesta antirreligiosa. El onomástico, dedicado a los cantautores Enrique González y Rossana Rodríguez, culminaría el lunes a las 12:00 del mediodía con más presentaciones artísticas.

Por la noche, los cantautores fueron condecorados por la Cámara de Representantes y la Administración de Fomento Cooperativo.

icas rechazadas o difíciles de llevar a otros sitios es cierto. Pero, a un año de la inauguración del café-teatro Taller Cé en la calle Robles, es una afirmación tan trillada que podría pecar de disminuir los logros de este nuevo spot de jangueo en Río Piedras.

Uno de ellos es el que precisamente escenificaron el domingo numerosos grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y performance que de alguna forma se han beneficiado de esta propiedad del Taller de Cantautores: haber logrado revolcar la cultura en un día que hace un año no veía ni asomarse a las moscas por allí.

“Dejó de ser un trabajo voluntario para convertirse en un negocio sostenido con el patrocinio de las personas. Es una consolidación que nos hace reafirmar que se pudo”, establece en ese sentido José Julián Ramírez, presidente del Taller Cé, momentos antes de comenzar las 12 horas de celebración del cumpleaños.

Más que los $100 mil en recaudos y los discos grabados en el estudio del café-teatro –entre ellos “¡Topo, tu mano es la mía!” y “Café-teatro”, secuela de la serie “Bestiario”, de 17 de los cantautores–, a Julián, como se le conoce, lo que más lo satisface es timonear “una empresa que ha generado empleos para productores independientes, que empezó abriendo tres días a la semana y ahora abre todos. Esos hechos llevan un mensaje claro: nosotros, con el modelo cooperativo, logramos lo que nos metían en la cabeza que no íbamos a poder”.

Teatro Diplo, El Canto del Gallo y la Cooperativa de Artes Representativas son otras instancias que se han inspirado en el “entusiasmo y la fe” del Taller Cé, como lo describe la cantautora miembro Zoraida Santiago.

Antes que ellos, no obstante, combatían la pereza cultural lugares como El Boricua, el atelier de Vilma Martínez y el teatro Yerbabruja, razón por la que los cantautores invitaron al festejo a los dueños de éstos y consideran permitir en su matrícula, que aumentó en un 25 por ciento, otros artistas no dedicados a la música.

De hecho, fue en el Taller Cé que Mikephillippe Oliveros, quien se encontraba desempleado porque “hacía teatro, pero aquí no se puede vivir de eso”, consiguió trabajo como bartender y ahora mantiene las sesiones de Teatro Breve los domingos.

“Es un oasis. Espacios hay de más, pero en éste es diferente porque tú ves el modelo cooperativo y te contagia, hay una libertad para que eso ocurra. El mismo público se hace parte de lo que hay y, ¿cuándo es que empiezan los colectivos? Pues, en ese mismo momento”, ejemplifica el dramaturgo mientras ayuda a culminar los detalles de la batucada que llegaría por la tarde a la plaza frente a la estación del Tren Urbano.

Hasta allí se acerca una curiosa María de Lourdes Luyando, vecina de Río Piedras, cuando escucha a Julián cantar y tocar la guitarra en medio de un puñado de instalaciones elaboradas, precisamente, por algunos de los colectivos nuevos que menciona Mikephillippe.

“Los domingos una está aburrida. A mí me da con venir acá y me encuentro con cosas bien chéveres, música, pinturas y cosas bien sanas. He aprendido mucho de todo lo que montan aquí”, manifestó esta vecina de Río Piedras sobre los atractivos que tiene para ella, quien dijo no estar vinculada con el mundo académico ni universitario, este tipo de actividades.

A su lado pasó Patria Parotte, de cuatro años de edad, en dirección al taller de niños Coco de Oro, que Ana Elisa Pérez y Edgardo Larregui mantuvieron en una carpa contigua al “Circus Implorum”, colorida instalación del grupo así llamado que opera hace dos meses el concepto del freak show, pero alegre.

Patria sería una de los pequeños que edificarían una ciudad de cartón para aprender a resolver el problema de la distribución del espacio, el que Juan Meléndez aprovechó para su instalación de protesta antirreligiosa. El onomástico, dedicado a los cantautores Enrique González y Rossana Rodríguez, culminaría el lunes a las 12:00 del mediodía con más presentaciones artísticas.

Por la noche, los cantautores fueron condecorados por la Cámara de Representantes y la Administración de Fomento Cooperativo.


Taller Cé: Entrevista a José Julián Ramírez, presidente de la Cooperativa Taller Cé

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Taller Cé

Entrevista a José Julián Ramírez, presidente de la Cooperativa Taller Cé

Saludos José Julián.  Gracias por compartir parte de tu tiempo con nosotros, y a su vez nuestros lectores.  Esto es más bien una guía general de conceptos que deben estar claros para efectos de la realización del artículo.  Cualquier asunto o pregunta que no esté en la lista, y que consideres importante, por favor inclúyelo.

Aparte, necesito tener la información general de contacto que quieras que se publique (página Web, números, dirección, etc.).

Preguntas:

¿Cómo funciona esta Cooperativa Taller Cé? ¿Cuál es su estructura? 

Nuestra cooperativa está compuesta por un grupo de cantautores que nos hemos organizado para desarrollar empresas culturales donde los propios artistas somos dueños. Hemos desarrollado un sello disquero, promocionamos nuestros artistas, producimos eventos, ofrecemos talleres educativos, alquilamos salas de ensayo y hemos abierto un café teatro que servirá de plaza de trabajo para nuestros integrantes y artistas independientes de todas las disciplinas. Nuestro interés es fomentar la diversidad cultural y contribuir a la sociedad abriendo un espacio de entretenimiento creativo e inteligente que promueva el modelo cooperativista como salida económica para los colegas. En el negocio del arte y la música, Taller Cé ha sido creado para estar del lado de los artistas.

¿Es Taller Cé sinónimo del Taller de Cantautores?

Desde el principio quisimos que nuestra organización mantuviera las características de un taller: un lugar de trabajo, en constante crecimiento autogestionado. Por eso se llama Taller. Cuando bautizamos nuestra organización, estaba compuesta solamente por cantautores y cantautoras. No obstante, siempre hemos pensado que otros grupos culturales tienen espacio en nuestra cooperativa. Es por eso que nuestra abreviación comercial es Cé. Porque canción, cooperativismo y cultura también se escriben con Cé.

¿Por cuáles necesidades específicas trabajan?

Queremos crear una cadena de producción, difusión y distribución del trabajo artístico. Para ello tenemos un estudio de grabación, sala cultural y nos movilizamos para establecer redes de apoyo, colaboración y solidaridad entre organizaciones afines con las que podamos exponer, difundir y distribuir nuestros trabajos por todos los medios al alcance. Poseer un espacio también nos permite establecer intercambios artísticos con otros países ya que cualquier artista que venga a Puerto Rico invitado por Taller Cé sabe que cuenta con un espacio seguro de exposición.

¿Por qué se fundó?

Las agencias gubernamentales cada vez se muestran más incapacitadas para promover la diversidad artística y cultural. Por otro lado, el trabajo artístico está cada vez más sujeto a las estrategias del marketing y a los vaivenes de los mercaderes del entretenimiento. Queremos demostrar que los que somos autores de nuestras obras debemos tener la autoridad sobre el manejo de nuestras carreras y que en la industria cultural los que tienen la última palabra son los trabajadores de la cultura, y no a la inversa. Taller de Cantautores se funda como una empresa cooperativa, que asegure la participación económica y democrática de sus miembros, al tiempo que nos sirve para impulsar cualquier proyecto creativo que contribuya de forma dinámica a la constante evolución de nuestra cultura.

Sabemos que usted es el Presidente, ¿qué otros miembros la componen?

Comenzamos siendo ocho jóvenes cantautores. Luego se nos sumaron veteranos de la canción como lo son Papo Gely, Zoraida Santiago, Roy Brown y Antonio Cabán Vale, entre otros. Actualmente, la cooperativa agrupa alrededor de 35 socios que abrazan tendencias musicales diversas como por ejemplo el grupo Iyawó, que hace música acústica de influencia afro caribeña, y Luis Díaz (del grupo Intifada) que hace Hip hop.

¿Quién tomó la iniciativa de organizarse como Cooperativa y por qué toman la decisión?

En el 2001, cuando comenzamos a producir nuestros recitales y conciertos en el Convento de los Dominicos, Corralón de San José, Nuyorican Café, universidades y actividades culturales alrededor de la Isla, nos inspiramos en las cooperativas de maleteros o taxistas para establecer el orden de participación de cada cantautor. Podríamos decir que ya éramos una cooperativa defacto. Pero, cuando vino la idea de hacer nuestro primer disco compilatorio: Bestiario, necesitábamos una infraestructura organizacional democrática que garantizara que los derechos fono mecánicos de cada obra musical pertenecería a sus autores. Con esta idea y con la ayuda de la oficina de Fomento Cooperativo pasamos de ser una organización sin fines de lucro ordinaria, a convertirnos en una Sociedad Cooperativa con un sello disquero cooperativo. Significa que nos organizamos para tocar en diversos lugares y con lo que ganábamos colectivamente pagábamos la renta del estudio de grabación y los costos de manufactura de los discos. La ganancia de las ventas es para desarrollar nuevos proyectos. Esa fue nuestra primera empresa cooperativa.

¿Hace cuánto existe el espacio ubicado en Río Piedras?

Abrimos el pasado 1ro de octubre de 2005. La acogida ha sido fenomenal y estamos convencidos de que contribuiremos positivamente al desarrollo cultural de Río Piedras. Estamos ubicados a dos cuadras del Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; a dos cuadras de la estación del tren y muy cerca de los centros comerciales del casco urbano riopedrense.

¿Cuáles son los objetivos de la Cooperativa… y a su vez del espacio?

En el Taller Cé nos proponemos crear un espacio con una oferta cultural permanente. Aunque ya abrimos, seguimos haciendo mucho trabajo voluntario para que el espacio provea para la proyección de trabajos fílmicos independientes, y permitir que cada pared sirva para la exposición de arte. Actualmente contamos con un escenario de módulos adaptables de más 16 pies de ancho, camerino, luces frontales y laterales, sonido amplificado y capacidad para grabar hasta 16 canales en vivo. Nuestra cantina ofrece las bebidas favoritas del consumidor y pronto estaremos ofreciendo comidas livianas.

Algo que desee incluir…

A mediados de enero estaremos abriendo todos los miércoles, jueves, viernes y sábados. Luego anunciaremos la apertura permanente los martes. Todos los que quieran recibir electrónicamente nuestro calendario de actividades o solicitar tarifas para el uso de las salas de ensayo, salón de actividades y estudio de grabación, o cualquier otra información pueden comunicarse a la dirección electrónica tallerdecantautores@gmail.com, o a los teléfonos 787.764.2400 o al 787.922.8240. En www.tallerce.org pueden encontrar un mapa para llegar al café teatro. Nuestra dirección es Calle Robles No.55 en Río Piedras 00925. ¡Gracias!

 

Discurso de entrega de Certificado de Incorporación

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Taller de Cantautores.Coop,

Una cooperativa cultural.[1]

 

“Si se calla el cantor,

calla la vida

porque la vida misma

es todo un canto”

Horacio Guarany

Saludos.

Una de las tareas más difíciles durante el proceso de fundar esta cooperativa fue definir la palabra cantautor.  Parece que fuera ayer cuando discutíamos cómo explicar qué era un cantautor, con una definición abierta que no discriminara por razones de gusto y estilo musical. Cantautor es una palabra relativamente reciente.  Antiguamente se le llamaba juglar o trovador a lo que hoy conocemos con este nombre.  La palabra cantautor nace como un neologismo de la modernidad.  Es de recordar que en la Edad Media y luego en el renacimiento, a la orquesta se le estructuró como si fuera un batallón…con sus jerarquías y posiciones.  La labor del intérprete y el compositor fueron divididas. Entonces, las cortes hicieron invisible la labor de los cantautores pueblerinos.

Con la llegada del cilindro Edison a finales del siglo XIX lo primero en grabarse fueron las obras clásicas.  Por la corta duración que ofrecían estos medios de grabación los ingenieros de sonido de la época sólo editaban los clímax de las obras más famosas.  Es en ese momento donde se inventa la canción como la conocemos hoy día.  Fue el medio, originalmente, el que impuso que una canción tuviera una duración de cinco minutos o menos.

Claro, que el medio fue mejorando y las grabaciones comenzaron a destacar el trabajo popular en sus ediciones.  De ahí salió un Benny Moré, un Gardel, cantantes que en un principio tocaban en vivo podían ser escuchados por miles de personas, y ser conocidos por un público que jamás le había visto.  Con esto nació la música popular.

Como nada en el mundo está exento de ser afectado por la política y la economía, la música popular no tardó en volverse muy rentable y lucrativa. Los burócratas de las primeras casas disqueras no tardaron en comprar las compañías que en un principio pertenecían a los dueños de las patentes de estos maravillosos inventos: artefactos que permitían llevar la voz sin necesidad de trasladar el cuerpo del músico.

No es un misterio que en los años sesenta, ante el predominio de las casas disqueras norteamericanas (que transmitían música norteamericana), grupos de artistas se levantaran contra el imperialismo cultural y exigieran, que se transmitiera en radio y en fonogramas tiempo equitativo de la música folklórica de sus países de origen.  Estos movimientos de artistas exigieron igualdad musical al tiempo que se solidarizaban con los movimientos indigenistas y las luchas sindicales y estudiantiles.  En los años setenta, América Latina se pone a la vanguardia de los movimientos artísticos y le devuelve a la canción, el rol que había tenido desde un principio.

Pero el mundo estaba cambiando. Con las nuevas tecnologías la mano de obra se fue sustituyendo por una economía de servicio. Los músicos que no trabajan (en el sentido estricto de la palabra) que lo que hacemos es dar un servicio, tuvimos que volver a especializarnos y adaptarnos a los nuevos mecanismos de venta: La música se convirtió definitivamente en un producto mercadeable y exportable.

Aquel movimiento que luchaba por justicias sociales (el folklorismo) y que comulgaba en gran medida con una ideología socialista, contempló la caída del muro de Berlín y observó cómo, sin lugar a dudas, este sistema económico, fracasaba como sistema económico eficiente.  ¿Pero porqué fracasa este sistema económico que tiene tanto en común con el cooperativismo?  Pues, siendo un poco reduccionista, me atrevería a decir, que el socialismo zozobró porque por encima de su filosofía encomiable, la pesada burocracia y su incapacidad para promover un deseo de superación en el individuo, mató toda ambición de progreso.  El socialismo, como sistema político privilegiaba el colectivo por encima del individuo.  Eventualmente en nombre del colectivo se atropelló la individualidad y por ende los derechos civiles.

¿Qué nos queda entonces?  Bueno, queda un mundo que algunos llaman global, pero cuya balanza se ha inclinado hacia el otro extremo.  Nuestro mundo global está dirigido por gobiernos y compañías neoliberales que privilegian el individuo por encima del colectivo de tal forma que se globaliza la tecnología, las comunicaciones, pero también la pobreza.  Esta globalización ha olvidado mundializar los derechos civiles, las leyes internacionales, las vacunas contra las epidemias, y además, -y esto nos atañe particularmente-, ha olvidado globalizar las canciones de los que no somos ahijados de algunos de los 5 monopolios del entretenimiento mundial. (EMI, BMG, Sony, Wagner y Universal-Polygram.)  Para que tengan una idea, en Puerto Rico no se escucha en radio comercial, otra música que no venga de alguno de estos monopolios.

Sin embargo, no quiero que parezca que esta globalización neoliberal es del todo mala.  Yo tengo una guitarra Shecter buenísima.  Se la mostré a un luthier, hace unos meses y me dijo que me la podía hacer al costo por $2,000,  aproximadamente. –Pero, ¿cómo va a ser si a mí me costó $700?, le dije yo.  Pues fácil, porque mi guitarra la deben haber fabricado niños tailandeses con un salario diario de una peseta.  ¿Triste no?

Sin embargo, la globalización neoliberal, no es del todo mala, porque si se fijan, después de los ’80 (tiempos duros para grabar cualquier música que no fuera rock en inglés, pop-balada, merengue o salsa romántica), los inventos de los ’90 nos han permitido hacernos de estudios portátiles e instrumentos que a un costo relativamente bajo nos permiten grabar módicamente, algo que era impensable 10 años antes por ese mismo precio.  La digitalización y el acceso a las tecnologías también han permitido que el público acceda a música más variada y diversa proveniente de distintas partes del mundo.

Este ambiente favorable ha facilitado que nuestra organización haya crecido de la forma en cómo lo ha hecho.  La tolerancia artística es un elemento que ha vertebrado esta cooperativa. De otra manera, sería imposible que coexistieran tantos egos juntos.

Este ambiente híbrido, donde se mezclaban estilos y ritmos permitió que se diera esta gesta.

Pero, ¿y por qué era necesario cooperativisarse?  Existen tres razones estratégicas.  En primer lugar, el cooperativismo, como sistema económico comprometido con el bienestar social y la calidad de vida une la filosofía de igualdad y solidaridad que inspiraban los movimientos izquierdistas, con un espíritu democrático que provee para que el individuo sea reconocido y pueda congregarse en grupos de interés comercial.  Una cooperativa, a diferencia de una organización sin fines de lucro, no puede descansar en la beneficencia y la limosna porque se va a la quiebra.  Además se rige por leyes que le exigen ser democrática y participativa.  Nuestro país no es rico y por ende los artistas no podemos depender por entero del un Instituto de Cultura o de propuestas gubernamentales para subsistir.  Hay que comenzar a hacer las cosas por cuenta propia.  Por otro lado, depender de las casas disqueras o productoras privadas significa que el dueño, ese burócrata, empresario que ocupa una posición sin haber sido votado para ella, y quien no cuenta con el favor de la mayoría de los miembros de la compañía, decidirá quien será un artista y quién no.

En segundo lugar, una cooperativa de compositores que actúe como casa disquera o productora artística gremial tendrá siempre la tendencia de fallar en beneficio de los autores.  Por mucho tiempo las casas discográficas han estafado a autores pagándoles con migajas el fruto de su trabajo.  Nos enorgullecemos de haber creado una de las licencias por derechos de reproducción fono-mecánica más progresista que haya inventado casa disquera jamás.

Por último, el cooperativismo, a diferencia de cualquier otro negocio lucrativo (restaurant, teatro o café-teatro), tiene la posibilidad de utilizar su plusvalía para desarrollar el arte.  La prioridad de cualquier negocio que establezca esta cooperativa, no será pagar el colegio de los niños, ni pagar la tarjeta de crédito familiar, tampoco será para pagar el auto de lujo.  Por sobre todas las cosas, el éxito económico de esta cooperativa se invertirá en desarrollar el arte y la canción.  De esta manera, las ganancias de esta empresa contribuirán al desarrollo auto-sustentable de los socios, y de nuevos y talentosos cantautores/as.

Hace más de un año, esta agencia (Administración de Fomento Cooperativo) como parte del movimiento cooperativista, tiene el ojo puesto sobre nosotros.  Vigilantes y atentos han ofrecido sus brazos como cuando se enseña a un bebé a caminar.  Motivados por la renovación y ampliación del movimiento, sabemos que nuestro esfuerzo es visto desde la esperanza.  Sin embargo, quizá no se han dado cuenta que somos nosotros, este montón de pelús, los que tenemos nuestras esperanzas puestas en ustedes.

Las cooperativas del país poseen casi una tercera parte del presupuesto que maneja el gobierno de Puerto Rico.  Si en verdad existe un movimiento cooperativo en Puerto Rico, podemos establecer redes de apoyo efectivas para reducir la brecha entre las cooperativas ricas y las más empobrecidas.

El Taller de Cantautores.Coop está para apoyar el arte, porque el arte y la cultura restablecen el tejido social.  Como artistas, también somos comunicólogos, y nuestro reto es lograr transmitir un mensaje de colaboración ciudadana y cooperativista.  En un mundo regido por la información, la integración de los esfuerzos de comunicación social es imprescindible para que el cooperativismo sirva de modelo político y económico. Yo estoy convencido de que el cooperativismo, en coordinación con la sociedad civil, es el único camino transitable hacia un nuevo orden mundial alternativo.  Para lograrlo, tenemos que integrar una amplia gama de cooperativas culturales.  Ojalá, y esta sea la primera de entre una red de cooperativas de artistas, periodistas y comunicólogos.

Un cantautor es un juglar contemporáneo.  Algunos se preguntarán, ¿y, qué vienen a ofrecer ustedes? Como dice el cantautor Fito Páez, venimos a ofrecer nuestro corazón.  Aquí traemos la letra para cantar las épicas solidarias de un movimiento unido; aquí traemos la música, esa almohada donde duermen nuestras tristezas y alzan vuelo nuestros sueños.  Aquí traemos nuestra garganta para recordarle a todo el mundo, como escribió Guillermo Venegas Lloveras: “Cuando sobre la tierra no haya ya ni dolor, solo habrá una lumbre y esa será el amor, el amor, para empezar”.

Que no calle el cantor…

José Julián Ramírez

4 de Junio de 2004

Río Piedras, Puerto Rico

 


[1] Pronunciado el 4 de junio de 2004 en el anfiteatro de la Administración de Fomento Cooperativo en Río Piedras.

Hoy el Taller Cé celebra su gestión en apoyo de las actividades culturales

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Hoy el Taller Cé celebra su gestión en apoyo de las actividades culturales
Por Amber Lee Vélez Burr, Radio Universidad
Jueves, 6 de abril de 2006
La Cooperativa de Cantautores, Taller Cé, ha roto las marcas en cuanto a la realización de actividades culturales se refiere. El taller se encuentra de fiesta.

Como en casa. Así se sienten los artistas y visitantes del Taller Cé, lugar que ha servido de espacio a distintos sectores de la comunidad artística. Hoy, a partir de las 7:00 de la noche, la Cooperativa de Cantautores estará celebrando su actividad número 100 desde que abrió sus puertas en Octubre pasado.

Y es que para entender la titánica empresa que realizan los miembros de este taller sepa que a sólo pasos de allí, el primer centro docente del país llega a realizar un promedio de 25 actividades culturales pro semestre, según indicó la directora de Actividades Culturales del Recinto de Río Piedras, Lianel Mirabal Calderón.

Conversamos con José Julián Ramírez, presidente de la junta directiva de la Cooperativa de Cantautores, para saber cómo ha sido la acogida del taller por parte de los artistas del patio.

“Mira ha sido una avalancha de peticiones. Hace poco incluso nos estábamos planteando que teníamos que abrir otro café teatro porque no teníamos fechas disponibles para la demanda que estamos recibiendo. Yo creo que ha sido muy bueno para nosotros los socios del taller y para el sector de artistas tanto músicos como teatreros y artistas plásticos. Los otros días calculábamos que en boletos el taller había recaudado aproximadamente 17 mil dólares, que no era un dinero que iba directamente a nuestra cooperativa, sino que era un dinero que se llevaban los artistas. Significa que el Taller Cé ha servido para que los otros artistas tengan un lugar de desempeño que les sea económicamente viable también”, expresó Ramírez.

Entonces, ¿cómo ha sido viable el taller? ¿Cómo otros artistas pudieran aprender de esta experiencia?

“Mira ha popularizado en el conciente colectivo de nuestro pueblo que a los artistas no se les puede poner a administrar nada. Sin embargo, a mí me parece bien interesante que hoy por hoy los empresarios privados no han podido hacer despuntar ningún café teatro en la isla y los burócratas no consiguen restaurar el teatro de la universidad, por ejemplo. Sin embargo, un grupo de artistas al cual yo pertenezco con mucho orgullo, se organizó, estableció políticas culturales y decidió que iba a crear esta empresa con negocios múltiples (un sello disquero, el café teatro, dos salas de ensayo y un estudio de grabación) y está haciendo que funcione desde el cooperativismo. Yo te diría que esa viabilidad tiene mucha inteligencia y mucha creatividad”, manifestó Ramírez.

Durante la celebración, que será abierta al público y libre de costo, se presentará el grupo Haciendo Punto y el dúo nicaragüense Guardabarranco. Benjamín Muñiz es el productor de las presentaciones de Guardabarranco en Puerto Rico y amigo colaborador del taller.

“Me parece un logro que hay que celebrar. Estamos felices de ser parte de esa celebración. Es un privilegio para mí como productor el llevar a mis artistas al Taller Cé, y también es una manera de agradecerles todo el esfuerzo que están haciendo. Estamos felices de que la primera presentación ante el público puertorriqueño sea en el Taller Cé. Los amigos que vayan al taller van a poder conversar un rato con los hermanos Katia y Salvador Cardenal. Luego, nos van a regalar dos canciones como un anticipo de lo que serán sus conciertos en el Teatro Raul Juliá y recibirán un homenaje musical de parte de los cantautores de la cooperativa”, indicó Muñiz.

El Taller Cé brinda un centro cultural a la comunidad riopedrense

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El Taller Cé brinda un centro cultural a la comunidad riopedrense
Por Mariela de Jesús, Radio Universidad
Martes, 7 de marzo de 2006
Con el propósito de crear un espacio donde se incorporen múltiples disciplinas tales como, exposiciones de arte, baile, teatro y música, Taller Cé le devuelve a la comunidad riopedrense un centro cultural.

No cabe duda de que el Taller de Cantautores Nacionales ha trascendido las expectativas, pues cada día aumenta un gran público heterogéneo sediento de producciones de alta calidad profesional y cultural. A continuación el artista Javier Hernández comenta la evolución de los socios de la cooperativa.

“Los socios de la cooperativa han tenido que enfocarse en desarrollar un espectáculo atractivo para el público. Contrario a muchas ocasiones en donde las presentaciones son en barras y negocios donde quizás la música no es el atractivo principal, aquí sí el público viene a ver un espectáculo, por lo que eso ha ayudado muchísimo a los socios a desarrollar ese espectáculo completo”, comentó Hernández.

Para completar el desarrollo total de este proyecto, el Taller Cooperativo pretende convertirse en un centro de desarrollo cultural más complejo que incluya espacios de ensayos, escuela de música, estudio de grabación y el desarrollo de producciones musicales. Precisamente de esta fusión de disciplinas, habla la directora artística, Tania Rosario.

“Ha dado cátedra de lo que es la apertura, el diálogo y la capacidad de fusionar diversos lenguajes para comunicar y también para eliminar los regionalismos y los sectarismos que hay entre los artistas. Los que van a las exposiciones, no van al teatro, los que van al teatro no van a los conciertos y los que van a los conciertos se olvidan de las exposiciones. Estamos todos cada uno en su mundo y a veces es sorprendente que las ideas están conectadas, que los conceptos tienen que mucho que ver y que los caminos hacia la creación pasan por los mismos lugares”, sostuvo Rosario.

Para todo aquel público novelero y curioso que esté experimentando nuevas alternativas de entretenimiento y estímulo, tienen una cita con Stereotipas, obra que presentará el trabajo de varios cineastas, performeras, acróbatas y batucada.

Por su parte, en este mes Taller Cé estará produciendo actividades de cantautores extranjeros, como lo es la dominicana Xiomara Fortuna. Además, durante la semana de la ancestralidad africana el público disfrutará espectáculos de distintos géneros como el jazz y la rumba.

Impulso cooperativo al arte en Río Piedras

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Impulso cooperativo al arte en Río Piedras

martes, 4 de octubre de 2005

Héctor Aponte Alequín  PARA PRIMERA HORA

 

Un espacio suyo que quieren hacer de todos. Un centro cultural multiusos que cobije la bohemia y la tertulia, la dramaturgia y las artes plásticas, el sentimiento y la intelectualidad. Una opción para las “pesadillas” que viven en los restaurantes-pubs los cantautores noveles que sólo encuentran contratos y censura. Una reacción a la incapacidad del Gobierno para sostener proyectos como el desaparecido Cine en Ballajá…

Fruto del cooperativismo

Hace dos meses, era uno más de los desvencijados locales de la calle Robles, en Río Piedras. En la noche del sábado, se inauguró como el café-teatro del Taller Cé, primera cooperativa de jóvenes cantautores en la Isla.

“La dominación es la guerra. La libertad es la paz”. Justo detrás de una exposición de carteles que sostenía esa frase, se alza una tarima en la que el presidente de la cooperativa, José Julián Ramírez, expresó la satisfacción de “por fin ser dueños de nuestro propio lugar, donde nadie venga a decirnos qué es de provecho para el público, qué cuenta y qué no, ni cómo repartirnos los guisos”.

Entre tragos, comida, venta de discos, la exhibición “Dédalo”, de Antonio Martorell, y otras pinturas donadas que fueron subastadas, un público de casi 200 personas llenó el local azul y violeta, para disfrutar de la gala a beneficio del Taller Cé.

El primer turno lo tuvo Enrique González, tesorero y uno de los miembros fundadores de la cooperativa, quien inició la primera racha de bohemia, continuada por José Julián Ramírez y Sebastián Paz, todos acompañados de su guitarra y de un particular coro.

Se trata de aquel que improvisaron varios de los 35 miembros del Taller de Cantautores en la “contratarima”, estructura de madera contigua a la “barra improvisada”, donde se maneja el sonido y la iluminación. En el medio se ubican las mesas de madera con velas en el centro, desde las cuales se aprecian los espectáculos desde tres ángulos (de frente, pero también de costado).

De ese modo inició una velada cuyo denominador común fue la mezcla de romanticismo poético con temas de disidencia a la guerra, lucha social y alabanza de elementos marginados de la cultura puertorriqueña, como la calle Madrid de Río Piedras y la práctica de la santería.

La tertulia propiciada por el ambiente y las insidiosas fallas de sonido, sin embargo, impidieron que el público prestara atención a las alocuciones de Antonio Martorell y Carola García, maestros de ceremonia, así como a las primeras presentaciones musicales. Y es que una de las metas del Taller Cé es recaudar fondos para acolchonar el cemento del cual está hecho el local, causante del repetido chirrido de retroalimentación sonora.

Pero esa distracción quedó ignorada cuando la cadencia de la percusión entró en escena por primera vez en la noche, con la intervención del grupo Iyawó.

No era necesario el “regaño sutil” que hizo a la audiencia uno de sus vocalistas y también miembro del Taller, Luis Rodríguez. Los presentes dejaron el cuchicheo tan pronto la armónica voz de su hermana Rosana atravesó el receptáculo al entonar “Noche bruja”, secundada por la suya.

Del público, ocupado en contonearse al ritmo de los solos del percusionista Javier Hernández, emanaba un olor producto de la mezcla del sudor, la frescura de las pinturas en venta, los diferentes perfumes y el licor. Para Antonio Martorell, “olor a cultura”.

La atención la logró recuperar Zoraida Santiago, también miembro de la Cooperativa. “Amanecida” y “El acusado” reanudaron la nostalgia bohémica de la noche, que finalizó luego con el grupo Intifada y sus sonidos modernos.

El Taller Cé se incorporó como cooperativa en el 2004. El café-teatro cuenta, además, con un estudio de grabación en el segundo piso, seguido de una sala de ensayos. Su financiamiento se logra a través de donaciones y del producto de las ventas de discos y otras actividades realizadas por los mismos cantautores. Estará abierto todos los jueves, mientras continúan los arreglos que permitirán puertas abiertas de miércoles a domingo.

 

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