El Taller Cé: una página en la historia

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El Taller Cé: una página en la historia
Por Huascar Robles
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En un documental reciente escuché a una de las estudiantes del científico Stephen Hawkin, en la Universidad de Oxford. Ella divisaba las similitudes entre la poesía y el movimiento de las zonas oscuras dentro del universo.

Detallaba que la poesía, al igual que las zonas oscuras, se manifiesta impredeciblemente dentro de patrones comunes. Por ejemplo, un soneto nos deleita con su musicalidad provista una estructura de cuatro estrofas, dos de cuatro versos y dos de tres versos. Una décima permite expresiones impulsivas y usualmente improvisadas dentro de un patrón de diez versos, cada verso de ocho sílabas; el trovador se expresa libremente guiado por directivas.

De forma similar, bajo este concepto de creación vía estructuración, un grupo de cantautores puertorriqueños se ha organizado para cosechar y promover el fruto de la música puertorriqueña, invitando así la libre expresión poética, utilizando herramientas institucionales. Con el propósito de educar y exaltar el arte local, los miembros del Taller Cé han logrado el respeto de la comunidad musical a nivel local e internacional. Su nuevo disco es una cornucopia musical de género transgeneracional y voces de mil colores. Su labor se consolida al convertirse en pioneros del movimiento cooperativista siendo la primera y única cooperativa de cantautores en el Caribe.

El taller comenzó en marzo de 2001 cuando el cantautor Roy Brown y Alberto Suárez, de la oficina de Promoción Cultural en los Pueblos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), realizaron audiciones para crear un taller de cantautores jóvenes en Puerto Rico. Los ocho cantautores seleccionados se reunían semanalmente donde intercambiaron ideas y críticas constructivas. Al final, cada uno grabó un tema original como “demo” del taller.

Al culminar el evento, los miembros del taller se quedaron sedientos de tal intercambio de conocimientos. Uno de los integrantes, Walter Morciglio, se dio la tarea de contactar al resto para continuar el taller. “Nosotros lo que queríamos era reunirnos y no perder lo que ya habíamos comenzado”, explica Morciglio. Paulatinamente, el taller fue tomando forma con la ayuda y tutela de artistas puertorriqueños. Figuras como Ignacio Peña; Jorge Medina; Javier y Naabel, del grupo Vivanativa; Raúl Gorrás; Welmo; Tito Auger, de Fiel a la Vega; Luis Díaz y Adeán Cabán, presentaron charlas y tertulias en las reuniones reanudadas semanalmente.

El taller presentó su primer recital en octubre de 2001 en el Convento de los Dominicos. Luego siguieron presentándose en el Corralón de San José y eventualmente en el Nuyorican Café, donde hasta hoy sus integrantes se manifiestan todos los martes en la noche. Al siguiente año, el Taller de Cantautores, como se conocía, realizó más de 15 conciertos, 24 talleres y alrededor de 30 entrevistas en varios medios de comunicación.

A medida que el Taller crecía, sus miembros se comprometían con el proyecto. Uno de sus integrantes originales, Sebastián “Batty” Paz, se consumió en las tareas del colectivo poniendo en la periferia su principal recurso de ingresos. Como titiritero profesional, Batty se había establecido como uno de los mejores en la Isla y no carecía de trabajos. Sin embargo, su devoción al Taller lo llevó a otorgar el espacio de su taller de títeres en el
Centro Zen, en Caimito, para el uso de los cantautores. Este espacio en el presente es, además, el estudio de grabación del Taller. José Julián Ramírez, presidente del Taller de Cantautores, explica, que luego de cursar sus estudios en antropología en la Universidad de Puerto Rico, había pausado su labor musical hasta encontrar inspiración en el Taller. De igual forma, los demás integrantes se motivaron a aportar y enriquecerse de la cultura sonora emanada de cada uno de sus compañeros. Para incrementar la exposición de sus artistas y desenvolverse eficientemente, el Taller se convirtió en una corporación sin fines de lucro. Bajo el nombre de El Taller de Cantautores, Inc., presentaron propuestas endosadas por el ICP y la Oficina de Asuntos de la Juventud. Luego recibieron el apoyo de Radio Universidad, WIPR-TV, y la Administración de Fomento Cooperativo. A su vez se solidarizaron con causas ambientales, el pacifismo y el movimiento cooperativista.

Fue en ese momento cuando artistas como Danny Rivera, Orfeón San Juan Bautista, Papo Gely, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, Pedro Adorno (Teatro Agua, Sol y Sereno), Willie Rodríguez (Cultura Profética), Alfonso Maya, Rocco (Maldita Vecindad) e Ismael García colaboraron y apoyaron el Taller. La ayuda del productor Papo Gely, quien además es miembro del Taller, fue y continúa siendo significativa. Su experiencia como productor y cantautor de gran amalgama de géneros contribuye en la creación de los discos del Taller. Su conocimiento de la industria es suficientemente amplio para educar a los cantautores jóvenes en sus incipientes carreras musicales.

Partiendo de esta premisa, el Taller se propone instruir a sus integrantes sobre los riesgos, responsabilidades y sacrificios que conlleva una carrera en la industria musical. José Julián actualmente desarrolla su tesis de maestría en la historia de Taoné, el grupo musical compuesto por El Topo, Andrés Jiménez y Roy Brown – entre otros – y su disquera Disco Libre.  “Hay que aprender de los errores de otros colectivos y aplicar los conceptos necesarios,” explica José Julián.El Taller Cé, como luego se dio a conocer, ha producido su primer disco titulado “Bestiario”. El disco, inspirado en la idea mitológica de híbridos animales, es un manjar ecléctico de lírica y música. Papo Gely, quien también produjo al grupo juvenil Menudo en el pasado, ha escrutinado las 12 canciones de los siguientes artistas: Walter Morciglio, María Lowfish, Luis Rodríguez,José Julián Ramírez, Sue Ellen Figueroa, Eddy Monier, Germán Negrón, Enrique González, Sebastián Paz, Luis Díaz y Fernando Ferrer. Gely también participa en “Bestiario” como cantautor. Entre los géneros musicales incluídos en “Bestiario” se encuentran nueva trova, hip-hop, rock y balada. La cantautora María Lowfish, por ejemplo, mezcla elementos de rock en una base de hip-hop y drum-n-base implicada sutilmente en sus ritmos. Walter Morciglio juega con ritmos electrónicos fluyendo bajo una guitarra impasible. Los miembros del Taller se han identificado con causas ambientales, el pacifismo y el cooperativismo. Sin embargo, no todas las canciones están vestidas de agendas socio-políticas. Los temas también varían alrededor de experiencias personales. Por ejemplo, José Julián le canta a la peripecia del humo de un cigarrillo; María le habla al fantasma de un amor; Papo pide crédito por un corazón destrozado y Luis Rodríguez retrata los colores de su pueblo natal, Humacao. De la plétora de conocimientos que se fungió en el disco, nació la idea de formar una cooperativa. Dada la labor ardua de crear y presentar propuestas la solución idónea sería una “cooperativa que velara por el colectivo y se llevara de forma democrática”, explica José Julián.

“José Julián y yo venimos de familias cooperativistas, nosotros dijimos: ”espérate, si esto ya es una cooperativa'”, añade Morciglio.

Poco a poco el grupo redactó los reglamentos que definirían al Taller Cé, Coop. Los beneficios son idénticos al de cualquier cooperativa comercial. La cooperativa presentó “Bestiario” a la prensa el pasado 26 de noviembre. Danny Rivera, quien se convirtió en padrino del Taller Cé, declaró con entusiasmo su endoso a “Bestiario” y al Taller. Roy Brown también asistió a la conferencia de prensa en apoyo al Taller. “Me siento muy feliz en cuanto a cómo ha evolucionado el taller,” dijo Roy. “Han desarrollado una amistad, una solidaridad y también unos mecanismos para asegurarse de que cada cual pueda mantener su ritmo de desarrollo sin apurarse a satisfacer las necesidades de un mercado abstracto”.

Y esta es la meta principal de Taller Cé, Coop: crear, promover y grabar su música sin responder a las presiones de casas disqueras y promotores con fines puramente comerciales. La cooperativa espera proveer servicios de disquera, distribuidora y hasta un Café Teatro donde la música joven pueda difundirse sin responder al conglomerado comercial.”Bestiario” está disponible en la mayoría de las tiendas de discos.

Para algunos el Taller es otra utopía maniobrada; para otros es el pragmatismo enérgico que define las causalidades del arte. Los actos palpables serán evidencia de la cooperativa. Las voces que se han unido al grupo siguen creciendo y hasta hoy hay dos discos – adicionales a “Bestiario” – ya grabados. A medida que el Taller Cé, Coop logre sus objetivos, este escribirá su página en la historia y ayudará a devolver la música, el arte y el folclor a las manos de su gente.

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En la calle Bestiario

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En la calle Bestiario

Por: Jorge Luis Burgos
Redactor ESCENARIO

Noticia salió publicada en: 11/8/2003

Tras acudir hace dos años a una convocatoria de cantautores que realizó el cantante Roy Brown con el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), el Taller de Cantautores ve realizado su primer gran sueño, la publicación del primer disco que titularon “Taller Cé–Bestiario”.

El disco que une los talentos de los cantautores José Julián Ramírez, Walter Morciglio, Sebastián Paz, Luis Rodríguez, Sue Ellen Figueroa, Germán Negrón, Enrique González, Papo Gely, María Lowfish, Luis Díaz, Eddy Monier y Fernando Ferrer, presenta un compilado de temas que son éxitos musicales de cada artista.

“Bestiario” contiene temas como “Todos estamos”, “Ciudad gris”, “El humo”, “Baila”, “Puerto Rico”, “Fulanía”, “Me lo debes”, “Flor de mar”, “Tu voz”, “Caballo de fuego”, “El gran diluvio” y “A nivel del mar”.

Al ser entrevistado por ESCENARIO, Ramírez indicó que “este junte se realizó en unos talleres que ofreció Roy Brown por tres meses en el ICP. Luego de esa experiencia nos quedamos con las ganas de continuar desarrollar este arte por lo que se comenzó a realizar reuniones en el Corralón de San José. Así mismo, en el Niuyorican Café en Viejo San Juan nos permitieron tocar todos los martes en su escenario. Más tarde, el productor Papo Gely nos prestó un equipo para grabar que dio inicio a esta producción discográfica”.

Por su parte, Walter Morciglio, quien interpreta su composición titulada “Todos estamos” explicó que en este disco el público encontrará una variedad de ritmos que van desde el rock, son cubano y nueva trova acompañados de diferentes sonidos como guitarra eléctrica, entre otros.

“El género musical no tiene fronteras en el Taller, el mismo está abierto a cualquier tipo de propuesta, la única condición es que la persona que interprete sea el autor de la canción”, sostuvo Morciglio.

De otro lado, Sabastián Paz, quien grabó su tema “Caballo de fuego” indicó que “en este grupo originalmente se hicieron audiciones, pero, ahora tenemos requisiciones distintas, pero, la principal es que las personas tengan deseos de trabajar por el arte. Este junte es un aliciente personal y profesional, más que el interés económico que se pueda generar”.

Paz quien es argentino, indicó que “el mayor aliciente es que todos compartimos un espíritu que nos llena puesto que aquí encontramos gente con los mismos deseos de uno. Acá nos llamamos exploradores de la música”.

De cantautores anónimos a…

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De cantautores anónimos a…

El Taller de Cantautores comenzó así. En el principio fueron ocho (8) integrantes. Todo surgió cuando el cantautor Roy Brown y el señor Alberto Suárez de la oficina de Promoción Cultural en los Pueblos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), tuvieron la iniciativa de realizar un taller para cantautores jóvenes de todo Puerto Rico entre los meses de marzo y junio del año 2001. Después de una audición, estos jóvenes recibieron reuniones semanales donde disfrutaban la oportunidad de intercambiar sus trabajos y compartir ideas e inquietudes artísticas.

Luego de tres meses, cada participante logró grabar un tema original en un disco compacto de demostración. Sin embargo, el mayor logro de este taller fue, que adquirió vida propia. Aquél espectro de cantautores aficionados que se sentaban en círculo para cantar su vicio más creativo, tuvo el deseo de profesionalizarse. Entonces se convirtió en el Taller de Cantautores.

Cultura de canciones

“El Taller es como un terreno fértil sembrado de raíces. En él puedes encontrar batatas, yautías, yucas y zanahorias. Todos distintos, pero todos con rizomas que se conectan y desconectan: con influencias musicales comunes y otras más diversas. En el fondo, todos nos parecemos porque nuestra música es underground, yace debajo de la tierra. Allí espera porque el público, en su paseo por la música silvestre, encuentre nuestras enredaderas de canciones, desentierre sus tubérculos y nos devore.” Así describía uno de sus integrantes el trabajo de sus compañeros cuando se filmó el documental Taller de Cantautores: Abriendo Espacios dirigido por Alejandra Morales para la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico en mayo de 2002.

Apenas un año antes el Taller de Cantautores había tomado la iniciativa de atraer a otros cantautores jóvenes y expertos en el terreno de la música. Desde entonces han compartido en charlas y tertulias artistas y figuras de la industria musical como Ignacio Peña, Frank Ferrer, Carlos Losada, Jorge Medina, Roberto Figueroa, Mike Rivera, Javier y Naabel (Vivanativa), Raúl Gorrás, Welmo, Tito Auger (Fiel a la Vega), Luis Díaz, Adeán Cabán, entre otros.

Tanto apoyo debía manifestarse y el Taller de Cantautores se lanzó a realizar su primer recital en octubre del 2001 en el Convento de los Dominicos. Le siguieron recitales musicales en el Corralón de San José y en el Nuyorican Café. Durante el año 2002 el Taller de Cantautores realizó más de 15 conciertos, 24 charlas y talleres, y más de 30 entrevistas para radio y televisión.

Para lograr un desempeño más eficiente el Taller pasó por otra transformación. El Taller de Cantautores, Inc. vino a ser la personalidad que asumieron estos jóvenes cantautores. Como corporación sin fines de lucro estos cantautores desarrollaron propuestas endosadas por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Oficina de Asuntos de la Juventud. Recibieron el apoyo de Radio Universidad, WIPR y la Administración de Fomento Cooperativo al tiempo que se solidarizaron con causas ambientales como la del Bosque Urbano de San Patricio, el pacifismo, el movimiento cooperativo y el apoyo a las personas con impedimentos físicos.

Desde entonces recibieron el aval de profesionales y artistas como David Rodríguez, Ana Rosa Santiago, Rodolfo Barreras, Millo Torres, Gabriel Ferri, Mayra Santos, Néstor Salomón, Danny Rivera, Orfeón San Juan Bautista, Papo Gely, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, Pedro Adorno (Teatro Agua, Sol y Sereno), Willie Rodríguez (Cultura Profética), Alfonso Maya, Rocco (Maldita Vecindad), Ismael García, Zoraida Santiago, El Taller Musical Retablo, entre otros. En el 2003, el Taller de Cantautores, Inc. compartió su escenario y produjo espectáculos para otros cantautores. Hoy por hoy, más de 100 cantautores, músicos y poetas jóvenes se han visto beneficiados por las actividades artísticas y educativas del Taller de Cantautores; más de mil personas han escuchado su música en recitales y conciertos. ¿Cómo perderse un espectáculo donde se conglomeran los mejores exponentes de la nueva generación de cantautores en Puerto Rico?

Un Bestiario de cantautores

En una visita que les hicieran Danny Rivera y el músico, productor y arreglista Papo Gely, el Taller de Cantautores (en adelante Taller Cé) experimentó un nuevo giro. Gely, quien también fuera productor de Menudo, decidió apostar todas sus fichas por estos cantautores llenos de entusiasmo: cantautores que habían logrado superar su propia individualidad artística para mantenerse unidos compartiendo un mismo escenario. ¿Quién diría que ese espíritu de fraternidad fuera la clave para hacer viable, económicamente, la primera producción discográfica del Taller Cé?

Fue entonces cuando la comunidad budista del Centro Zen de Puerto Rico nos permitió levantar un estudio de grabación emergente en sus facilidades en el barrio Caimito de San Juan. Bajo la guía de un paciente Papo Gely, este grupo de jóvenes experimentó esta nueva dimensión de la creación artística: el estudio de grabación. Aunque ya algunos habían tenido la experiencia, esta fue sin duda otra actividad enriquecedora con la que se abrió una nueva esfera de colaboración artística entre los integrantes. “Si la falta de recursos nos impide grabar un disco individualmente, entonces grabamos discos colectivamente”. Sin lugar a dudas esta fue la clave.

Ya para entonces el espíritu cooperativista se apoderaba de los corazones de estos artistas que aspiraban a conformar la primera cooperativa de cantautores en Puerto Rico. Ese mismo espíritu inspiró a cantautores y músicos de países hermanos (Argentina, Colombia, Cuba, España y México) que han hecho del Taller Cé un hogar musical. Esa colaboración también se extiende a las demás ramas del arte, porque fueron las propias ilustraciones de Dave Buchen las que inspiraron el nombre de su primera producción.

El Taller de Cantautores.Coop, presenta su disco Bestiario. Este álbum ecléctico y diverso es una muestra de la escrupulosa solidez de este grupo, que también comparte la flexibilidad necesaria para engullir todos los géneros, ritmos y estilos, musicales y literarios. Esta producción simboliza dos propuestas. La primera es una propuesta musical variada que hace un escogido de las mejores canciones de este colectivo. La segunda propuesta es una económica. El Taller Cé entrega en este disco un pasaporte para todos los artistas que buscan formas alternas de llegar al público rescatando la palabra.

Este primer álbum, no es un zoológico de animales reprimidos y encerrados. En cambio, esta producción es un catálogo de bestias líricas y musicales. Como el Bestiario de la mitología griega posee engendros híbridos. En esta producción es un mestizaje onírico de un oráculo musical. Bestiario representa la comunión entre el nuevo financiamiento sustentable de la producción musical y la compilación de 12 éxitos de distintos sabores que apelan a todos los gustos. Este producto de la autogestión, que conglomera cantautores chicos y grandes, jóvenes y menos jóvenes, boricuas y de todas partes, propone una nueva forma de hacer música. Lo que estará escuchando es el primer disco de una serie que revolucionará la industria: Bestiario.