Historia

De cantautores anónimos a…

El Taller de Cantautores comenzó así. En el principio fueron ocho (8) integrantes. Todo surgió cuando el cantautor Roy Brown y el señor Alberto Suárez de la oficina de Promoción Cultural en los Pueblos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), tuvieron la iniciativa de realizar un taller para cantautores jóvenes de todo Puerto Rico entre los meses de marzo y junio del año 2001.  Después de una audición, estos jóvenes recibieron reuniones semanales donde disfrutaban la oportunidad de intercambiar sus trabajos y compartir ideas e inquietudes artísticas.

Luego de tres meses, cada participante logró grabar un tema original en un disco compacto de demostración.  Sin embargo, el mayor logro de este taller fue, que adquirió vida propia.  Aquél espectro de cantautores aficionados que se sentaban en círculo para cantar su vicio más creativo, tuvo el deseo de profesionalizarse.  Entonces se convirtió en el Taller de Cantautores.

 

Cultura de canciones

“El Taller es como un terreno fértil sembrado de raíces. En él puedes encontrar batatas, yautías, yucas y zanahorias.  Todos distintos, pero todos con rizomas que se conectan y desconectan: con influencias musicales comunes y otras más diversas.  En el fondo, todos nos parecemos porque nuestra música es underground, yace debajo de la tierra.  Allí espera porque el público, en su paseo por la música silvestre, encuentre nuestras enredaderas de canciones, desentierre sus tubérculos y nos devore.”  Así describía uno de sus integrantes el trabajo de sus compañeros cuando se filmó el documental Taller de Cantautores: Abriendo Espacios dirigido por Alejandra Morales para la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico en mayo de 2002.

Apenas un año antes el Taller de Cantautores había tomado la iniciativa de atraer a otros cantautores jóvenes y expertos en el terreno de la música.  Desde entonces han compartido en charlas y tertulias artistas y figuras de la industria musical como Ignacio Peña, Frank Ferrer, Carlos Losada, Jorge Medina, Roberto Figueroa, Mike Rivera, Javier y Naabel (Vivanativa), Raúl Gorrás, Welmo, Tito Auger (Fiel a la Vega), Luis Díaz, Adeán Cabán, entre otros.

Tanto apoyo debía manifestarse y el Taller de Cantautores se lanzó a realizar su primer recital en octubre del 2001 en el Convento de los Dominicos.  Le siguieron recitales musicales en el Corralón de San José y en el Nuyorican Café.  Durante el año 2002 el Taller de Cantautores realizó más de 15 conciertos, 24 charlas y talleres, y más de 30 entrevistas para radio y televisión.

Para lograr un desempeño más eficiente el Taller pasó por otra transformación.  El Taller de Cantautores, Inc. vino a ser la personalidad que asumieron estos jóvenes cantautores.  Como corporación sin fines de lucro estos cantautores desarrollaron propuestas endosadas por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Oficina de Asuntos de la Juventud.  Recibieron el apoyo de Radio Universidad, WIPR y la Administración de Fomento Cooperativo al tiempo que se solidarizaron con causas ambientales como la del Bosque Urbano de San Patricio, el pacifismo, el movimiento cooperativo y el apoyo a las personas con impedimentos físicos.

Desde entonces recibieron el aval de profesionales y artistas como David Rodríguez, Ana Rosa Santiago, Rodolfo Barreras, Millo Torres, Gabriel Ferri, Mayra Santos, Néstor Salomón, Danny Rivera, Orfeón San Juan Bautista, Papo Gely, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, Pedro Adorno (Teatro Agua, Sol y Sereno), Willie Rodríguez (Cultura Profética), Alfonso Maya, Rocco (Maldita Vecindad), Ismael García, Zoraida Santiago, El Taller Musical Retablo, entre otros. En el 2003, el Taller de Cantautores, Inc. compartió su escenario y produjo espectáculos para otros cantautores.  Hoy por hoy, más de 100 cantautores, músicos y poetas jóvenes se han visto beneficiados por las actividades artísticas y educativas del Taller de Cantautores; más de mil personas han escuchado su música en recitales y conciertos.  ¿Cómo perderse un espectáculo donde se conglomeran los mejores exponentes de la nueva generación de cantautores en Puerto Rico?

 

Un Bestiario de cantautores 

En una visita que les hicieran Danny Rivera y el músico, productor y arreglista Papo Gely, el Taller de Cantautores (en adelante Taller Cé) experimentó un nuevo giro.  Gely, quien también fuera productor de Menudo, decidió apostar todas sus fichas por estos cantautores llenos de entusiasmo: cantautores que habían logrado superar su propia individualidad artística para mantenerse unidos compartiendo un mismo escenario.  ¿Quién diría que ese espíritu de fraternidad fuera la clave para hacer viable, económicamente, la primera producción discográfica del Taller Cé?

Fue entonces cuando la comunidad budista del Centro Zen de Puerto Rico nos permitió levantar un estudio de grabación emergente en sus facilidades en el barrio Caimito de San Juan.  Bajo la guía de un paciente Papo Gely, este grupo de jóvenes experimentó esta nueva dimensión de la creación artística: el estudio de grabación.  Aunque ya algunos habían tenido la experiencia, esta fue sin duda otra actividad enriquecedora con la que se abrió una nueva esfera de colaboración artística entre los integrantes.  “Si la falta de recursos nos impide grabar un disco individualmente, entonces grabamos discos colectivamente”.  Sin lugar a dudas esta fue la clave.

Ya para entonces el espíritu cooperativista se apoderaba de los corazones de estos artistas que aspiraban a conformar la primera cooperativa de cantautores en Puerto Rico.  Ese mismo espíritu inspiró a cantautores y músicos de países hermanos (Argentina, Colombia, Cuba, España y México) que han hecho del Taller Cé un hogar musical.  Esa colaboración también se extiende a las demás ramas del arte, porque fueron las propias ilustraciones de Dave Buchen las que inspiraron el nombre de su primera producción.

El Taller de Cantautores.Coop, presenta su disco Bestiario. Este álbum ecléctico y diverso es una muestra de la escrupulosa solidez de este grupo, que también comparte la flexibilidad necesaria para engullir todos los géneros, ritmos y estilos, musicales y literarios.  Esta producción simboliza dos propuestas.  La primera es una propuesta musical variada que hace un escogido de las mejores canciones de este colectivo.  La segunda propuesta es una económica.  El Taller Cé entrega en este disco un pasaporte para todos los artistas que buscan formas alternas de llegar al público rescatando la palabra.

Este primer álbum, no es un zoológico de animales reprimidos y encerrados. En cambio, esta producción es un catálogo de bestias líricas y musicales.  Como el Bestiario de la mitología griega posee engendros híbridos.  En esta producción es un mestizaje onírico de un oráculo musical.  Bestiario representa la comunión entre el nuevo financiamiento sustentable de la producción musical y la compilación de 12 éxitos de distintos sabores que apelan a todos los gustos.  Este producto de la autogestión, que conglomera cantautores chicos y grandes, jóvenes y menos jóvenes, boricuas y de todas partes, propone una nueva forma de hacer música.  Lo que estará escuchando es el primer disco de una serie que revolucionará la industria: Bestiario.

 

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