Taller Cé festeja un año de logros

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Taller Cé festeja un año de logros

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jueves, 5 de octubre de 2006

Héctor Aponte Alequín  PARA PRIMERA HORA

 

Grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y “performance” celebraron la existencia del Taller. (Para PRIMERA HORA / Carlos Giusti)

Lo de ser un espacio para propuestas artísticas rechazadas o difíciles de llevar a otros sitios es cierto. Pero, a un año de la inauguración del café-teatro Taller Cé en la calle Robles, es una afirmación tan trillada que podría pecar de disminuir los logros de este nuevo spot de jangueo en Río Piedras.

Uno de ellos es el que precisamente escenificaron el domingo numerosos grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y performance que de alguna forma se han beneficiado de esta propiedad del Taller de Cantautores: haber logrado revolcar la cultura en un día que hace un año no veía ni asomarse a las moscas por allí.

“Dejó de ser un trabajo voluntario para convertirse en un negocio sostenido con el patrocinio de las personas. Es una consolidación que nos hace reafirmar que se pudo”, establece en ese sentido José Julián Ramírez, presidente del Taller Cé, momentos antes de comenzar las 12 horas de celebración del cumpleaños.

Más que los $100 mil en recaudos y los discos grabados en el estudio del café-teatro –entre ellos “¡Topo, tu mano es la mía!” y “Café-teatro”, secuela de la serie “Bestiario”, de 17 de los cantautores–, a Julián, como se le conoce, lo que más lo satisface es timonear “una empresa que ha generado empleos para productores independientes, que empezó abriendo tres días a la semana y ahora abre todos. Esos hechos llevan un mensaje claro: nosotros, con el modelo cooperativo, logramos lo que nos metían en la cabeza que no íbamos a poder”.

Teatro Diplo, El Canto del Gallo y la Cooperativa de Artes Representativas son otras instancias que se han inspirado en el “entusiasmo y la fe” del Taller Cé, como lo describe la cantautora miembro Zoraida Santiago.

Antes que ellos, no obstante, combatían la pereza cultural lugares como El Boricua, el atelier de Vilma Martínez y el teatro Yerbabruja, razón por la que los cantautores invitaron al festejo a los dueños de éstos y consideran permitir en su matrícula, que aumentó en un 25 por ciento, otros artistas no dedicados a la música.

De hecho, fue en el Taller Cé que Mikephillippe Oliveros, quien se encontraba desempleado porque “hacía teatro, pero aquí no se puede vivir de eso”, consiguió trabajo como bartender y ahora mantiene las sesiones de Teatro Breve los domingos.

“Es un oasis. Espacios hay de más, pero en éste es diferente porque tú ves el modelo cooperativo y te contagia, hay una libertad para que eso ocurra. El mismo público se hace parte de lo que hay y, ¿cuándo es que empiezan los colectivos? Pues, en ese mismo momento”, ejemplifica el dramaturgo mientras ayuda a culminar los detalles de la batucada que llegaría por la tarde a la plaza frente a la estación del Tren Urbano.

Hasta allí se acerca una curiosa María de Lourdes Luyando, vecina de Río Piedras, cuando escucha a Julián cantar y tocar la guitarra en medio de un puñado de instalaciones elaboradas, precisamente, por algunos de los colectivos nuevos que menciona Mikephillippe.

“Los domingos una está aburrida. A mí me da con venir acá y me encuentro con cosas bien chéveres, música, pinturas y cosas bien sanas. He aprendido mucho de todo lo que montan aquí”, manifestó esta vecina de Río Piedras sobre los atractivos que tiene para ella, quien dijo no estar vinculada con el mundo académico ni universitario, este tipo de actividades.

A su lado pasó Patria Parotte, de cuatro años de edad, en dirección al taller de niños Coco de Oro, que Ana Elisa Pérez y Edgardo Larregui mantuvieron en una carpa contigua al “Circus Implorum”, colorida instalación del grupo así llamado que opera hace dos meses el concepto del freak show, pero alegre. Patria sería una de los pequeños que edificarían una ciudad de cartón para aprender a resolver el problema de la distribución del espacio, el que Juan Meléndez aprovechó para su instalación de protesta antirreligiosa. El onomástico, dedicado a los cantautores Enrique González y Rossana Rodríguez, culminaría el lunes a las 12:00 del mediodía con más presentaciones artísticas.

Por la noche, los cantautores fueron condecorados por la Cámara de Representantes y la Administración de Fomento Cooperativo.

icas rechazadas o difíciles de llevar a otros sitios es cierto. Pero, a un año de la inauguración del café-teatro Taller Cé en la calle Robles, es una afirmación tan trillada que podría pecar de disminuir los logros de este nuevo spot de jangueo en Río Piedras.

Uno de ellos es el que precisamente escenificaron el domingo numerosos grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y performance que de alguna forma se han beneficiado de esta propiedad del Taller de Cantautores: haber logrado revolcar la cultura en un día que hace un año no veía ni asomarse a las moscas por allí.

“Dejó de ser un trabajo voluntario para convertirse en un negocio sostenido con el patrocinio de las personas. Es una consolidación que nos hace reafirmar que se pudo”, establece en ese sentido José Julián Ramírez, presidente del Taller Cé, momentos antes de comenzar las 12 horas de celebración del cumpleaños.

Más que los $100 mil en recaudos y los discos grabados en el estudio del café-teatro –entre ellos “¡Topo, tu mano es la mía!” y “Café-teatro”, secuela de la serie “Bestiario”, de 17 de los cantautores–, a Julián, como se le conoce, lo que más lo satisface es timonear “una empresa que ha generado empleos para productores independientes, que empezó abriendo tres días a la semana y ahora abre todos. Esos hechos llevan un mensaje claro: nosotros, con el modelo cooperativo, logramos lo que nos metían en la cabeza que no íbamos a poder”.

Teatro Diplo, El Canto del Gallo y la Cooperativa de Artes Representativas son otras instancias que se han inspirado en el “entusiasmo y la fe” del Taller Cé, como lo describe la cantautora miembro Zoraida Santiago.

Antes que ellos, no obstante, combatían la pereza cultural lugares como El Boricua, el atelier de Vilma Martínez y el teatro Yerbabruja, razón por la que los cantautores invitaron al festejo a los dueños de éstos y consideran permitir en su matrícula, que aumentó en un 25 por ciento, otros artistas no dedicados a la música.

De hecho, fue en el Taller Cé que Mikephillippe Oliveros, quien se encontraba desempleado porque “hacía teatro, pero aquí no se puede vivir de eso”, consiguió trabajo como bartender y ahora mantiene las sesiones de Teatro Breve los domingos.

“Es un oasis. Espacios hay de más, pero en éste es diferente porque tú ves el modelo cooperativo y te contagia, hay una libertad para que eso ocurra. El mismo público se hace parte de lo que hay y, ¿cuándo es que empiezan los colectivos? Pues, en ese mismo momento”, ejemplifica el dramaturgo mientras ayuda a culminar los detalles de la batucada que llegaría por la tarde a la plaza frente a la estación del Tren Urbano.

Hasta allí se acerca una curiosa María de Lourdes Luyando, vecina de Río Piedras, cuando escucha a Julián cantar y tocar la guitarra en medio de un puñado de instalaciones elaboradas, precisamente, por algunos de los colectivos nuevos que menciona Mikephillippe.

“Los domingos una está aburrida. A mí me da con venir acá y me encuentro con cosas bien chéveres, música, pinturas y cosas bien sanas. He aprendido mucho de todo lo que montan aquí”, manifestó esta vecina de Río Piedras sobre los atractivos que tiene para ella, quien dijo no estar vinculada con el mundo académico ni universitario, este tipo de actividades.

A su lado pasó Patria Parotte, de cuatro años de edad, en dirección al taller de niños Coco de Oro, que Ana Elisa Pérez y Edgardo Larregui mantuvieron en una carpa contigua al “Circus Implorum”, colorida instalación del grupo así llamado que opera hace dos meses el concepto del freak show, pero alegre.

Patria sería una de los pequeños que edificarían una ciudad de cartón para aprender a resolver el problema de la distribución del espacio, el que Juan Meléndez aprovechó para su instalación de protesta antirreligiosa. El onomástico, dedicado a los cantautores Enrique González y Rossana Rodríguez, culminaría el lunes a las 12:00 del mediodía con más presentaciones artísticas.

Por la noche, los cantautores fueron condecorados por la Cámara de Representantes y la Administración de Fomento Cooperativo.


Taller Cé: Entrevista a José Julián Ramírez, presidente de la Cooperativa Taller Cé

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Taller Cé

Entrevista a José Julián Ramírez, presidente de la Cooperativa Taller Cé

Saludos José Julián.  Gracias por compartir parte de tu tiempo con nosotros, y a su vez nuestros lectores.  Esto es más bien una guía general de conceptos que deben estar claros para efectos de la realización del artículo.  Cualquier asunto o pregunta que no esté en la lista, y que consideres importante, por favor inclúyelo.

Aparte, necesito tener la información general de contacto que quieras que se publique (página Web, números, dirección, etc.).

Preguntas:

¿Cómo funciona esta Cooperativa Taller Cé? ¿Cuál es su estructura? 

Nuestra cooperativa está compuesta por un grupo de cantautores que nos hemos organizado para desarrollar empresas culturales donde los propios artistas somos dueños. Hemos desarrollado un sello disquero, promocionamos nuestros artistas, producimos eventos, ofrecemos talleres educativos, alquilamos salas de ensayo y hemos abierto un café teatro que servirá de plaza de trabajo para nuestros integrantes y artistas independientes de todas las disciplinas. Nuestro interés es fomentar la diversidad cultural y contribuir a la sociedad abriendo un espacio de entretenimiento creativo e inteligente que promueva el modelo cooperativista como salida económica para los colegas. En el negocio del arte y la música, Taller Cé ha sido creado para estar del lado de los artistas.

¿Es Taller Cé sinónimo del Taller de Cantautores?

Desde el principio quisimos que nuestra organización mantuviera las características de un taller: un lugar de trabajo, en constante crecimiento autogestionado. Por eso se llama Taller. Cuando bautizamos nuestra organización, estaba compuesta solamente por cantautores y cantautoras. No obstante, siempre hemos pensado que otros grupos culturales tienen espacio en nuestra cooperativa. Es por eso que nuestra abreviación comercial es Cé. Porque canción, cooperativismo y cultura también se escriben con Cé.

¿Por cuáles necesidades específicas trabajan?

Queremos crear una cadena de producción, difusión y distribución del trabajo artístico. Para ello tenemos un estudio de grabación, sala cultural y nos movilizamos para establecer redes de apoyo, colaboración y solidaridad entre organizaciones afines con las que podamos exponer, difundir y distribuir nuestros trabajos por todos los medios al alcance. Poseer un espacio también nos permite establecer intercambios artísticos con otros países ya que cualquier artista que venga a Puerto Rico invitado por Taller Cé sabe que cuenta con un espacio seguro de exposición.

¿Por qué se fundó?

Las agencias gubernamentales cada vez se muestran más incapacitadas para promover la diversidad artística y cultural. Por otro lado, el trabajo artístico está cada vez más sujeto a las estrategias del marketing y a los vaivenes de los mercaderes del entretenimiento. Queremos demostrar que los que somos autores de nuestras obras debemos tener la autoridad sobre el manejo de nuestras carreras y que en la industria cultural los que tienen la última palabra son los trabajadores de la cultura, y no a la inversa. Taller de Cantautores se funda como una empresa cooperativa, que asegure la participación económica y democrática de sus miembros, al tiempo que nos sirve para impulsar cualquier proyecto creativo que contribuya de forma dinámica a la constante evolución de nuestra cultura.

Sabemos que usted es el Presidente, ¿qué otros miembros la componen?

Comenzamos siendo ocho jóvenes cantautores. Luego se nos sumaron veteranos de la canción como lo son Papo Gely, Zoraida Santiago, Roy Brown y Antonio Cabán Vale, entre otros. Actualmente, la cooperativa agrupa alrededor de 35 socios que abrazan tendencias musicales diversas como por ejemplo el grupo Iyawó, que hace música acústica de influencia afro caribeña, y Luis Díaz (del grupo Intifada) que hace Hip hop.

¿Quién tomó la iniciativa de organizarse como Cooperativa y por qué toman la decisión?

En el 2001, cuando comenzamos a producir nuestros recitales y conciertos en el Convento de los Dominicos, Corralón de San José, Nuyorican Café, universidades y actividades culturales alrededor de la Isla, nos inspiramos en las cooperativas de maleteros o taxistas para establecer el orden de participación de cada cantautor. Podríamos decir que ya éramos una cooperativa defacto. Pero, cuando vino la idea de hacer nuestro primer disco compilatorio: Bestiario, necesitábamos una infraestructura organizacional democrática que garantizara que los derechos fono mecánicos de cada obra musical pertenecería a sus autores. Con esta idea y con la ayuda de la oficina de Fomento Cooperativo pasamos de ser una organización sin fines de lucro ordinaria, a convertirnos en una Sociedad Cooperativa con un sello disquero cooperativo. Significa que nos organizamos para tocar en diversos lugares y con lo que ganábamos colectivamente pagábamos la renta del estudio de grabación y los costos de manufactura de los discos. La ganancia de las ventas es para desarrollar nuevos proyectos. Esa fue nuestra primera empresa cooperativa.

¿Hace cuánto existe el espacio ubicado en Río Piedras?

Abrimos el pasado 1ro de octubre de 2005. La acogida ha sido fenomenal y estamos convencidos de que contribuiremos positivamente al desarrollo cultural de Río Piedras. Estamos ubicados a dos cuadras del Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; a dos cuadras de la estación del tren y muy cerca de los centros comerciales del casco urbano riopedrense.

¿Cuáles son los objetivos de la Cooperativa… y a su vez del espacio?

En el Taller Cé nos proponemos crear un espacio con una oferta cultural permanente. Aunque ya abrimos, seguimos haciendo mucho trabajo voluntario para que el espacio provea para la proyección de trabajos fílmicos independientes, y permitir que cada pared sirva para la exposición de arte. Actualmente contamos con un escenario de módulos adaptables de más 16 pies de ancho, camerino, luces frontales y laterales, sonido amplificado y capacidad para grabar hasta 16 canales en vivo. Nuestra cantina ofrece las bebidas favoritas del consumidor y pronto estaremos ofreciendo comidas livianas.

Algo que desee incluir…

A mediados de enero estaremos abriendo todos los miércoles, jueves, viernes y sábados. Luego anunciaremos la apertura permanente los martes. Todos los que quieran recibir electrónicamente nuestro calendario de actividades o solicitar tarifas para el uso de las salas de ensayo, salón de actividades y estudio de grabación, o cualquier otra información pueden comunicarse a la dirección electrónica tallerdecantautores@gmail.com, o a los teléfonos 787.764.2400 o al 787.922.8240. En www.tallerce.org pueden encontrar un mapa para llegar al café teatro. Nuestra dirección es Calle Robles No.55 en Río Piedras 00925. ¡Gracias!

 

Hoy el Taller Cé celebra su gestión en apoyo de las actividades culturales

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Hoy el Taller Cé celebra su gestión en apoyo de las actividades culturales
Por Amber Lee Vélez Burr, Radio Universidad
Jueves, 6 de abril de 2006
La Cooperativa de Cantautores, Taller Cé, ha roto las marcas en cuanto a la realización de actividades culturales se refiere. El taller se encuentra de fiesta.

Como en casa. Así se sienten los artistas y visitantes del Taller Cé, lugar que ha servido de espacio a distintos sectores de la comunidad artística. Hoy, a partir de las 7:00 de la noche, la Cooperativa de Cantautores estará celebrando su actividad número 100 desde que abrió sus puertas en Octubre pasado.

Y es que para entender la titánica empresa que realizan los miembros de este taller sepa que a sólo pasos de allí, el primer centro docente del país llega a realizar un promedio de 25 actividades culturales pro semestre, según indicó la directora de Actividades Culturales del Recinto de Río Piedras, Lianel Mirabal Calderón.

Conversamos con José Julián Ramírez, presidente de la junta directiva de la Cooperativa de Cantautores, para saber cómo ha sido la acogida del taller por parte de los artistas del patio.

“Mira ha sido una avalancha de peticiones. Hace poco incluso nos estábamos planteando que teníamos que abrir otro café teatro porque no teníamos fechas disponibles para la demanda que estamos recibiendo. Yo creo que ha sido muy bueno para nosotros los socios del taller y para el sector de artistas tanto músicos como teatreros y artistas plásticos. Los otros días calculábamos que en boletos el taller había recaudado aproximadamente 17 mil dólares, que no era un dinero que iba directamente a nuestra cooperativa, sino que era un dinero que se llevaban los artistas. Significa que el Taller Cé ha servido para que los otros artistas tengan un lugar de desempeño que les sea económicamente viable también”, expresó Ramírez.

Entonces, ¿cómo ha sido viable el taller? ¿Cómo otros artistas pudieran aprender de esta experiencia?

“Mira ha popularizado en el conciente colectivo de nuestro pueblo que a los artistas no se les puede poner a administrar nada. Sin embargo, a mí me parece bien interesante que hoy por hoy los empresarios privados no han podido hacer despuntar ningún café teatro en la isla y los burócratas no consiguen restaurar el teatro de la universidad, por ejemplo. Sin embargo, un grupo de artistas al cual yo pertenezco con mucho orgullo, se organizó, estableció políticas culturales y decidió que iba a crear esta empresa con negocios múltiples (un sello disquero, el café teatro, dos salas de ensayo y un estudio de grabación) y está haciendo que funcione desde el cooperativismo. Yo te diría que esa viabilidad tiene mucha inteligencia y mucha creatividad”, manifestó Ramírez.

Durante la celebración, que será abierta al público y libre de costo, se presentará el grupo Haciendo Punto y el dúo nicaragüense Guardabarranco. Benjamín Muñiz es el productor de las presentaciones de Guardabarranco en Puerto Rico y amigo colaborador del taller.

“Me parece un logro que hay que celebrar. Estamos felices de ser parte de esa celebración. Es un privilegio para mí como productor el llevar a mis artistas al Taller Cé, y también es una manera de agradecerles todo el esfuerzo que están haciendo. Estamos felices de que la primera presentación ante el público puertorriqueño sea en el Taller Cé. Los amigos que vayan al taller van a poder conversar un rato con los hermanos Katia y Salvador Cardenal. Luego, nos van a regalar dos canciones como un anticipo de lo que serán sus conciertos en el Teatro Raul Juliá y recibirán un homenaje musical de parte de los cantautores de la cooperativa”, indicó Muñiz.

El Taller Cé brinda un centro cultural a la comunidad riopedrense

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El Taller Cé brinda un centro cultural a la comunidad riopedrense
Por Mariela de Jesús, Radio Universidad
Martes, 7 de marzo de 2006
Con el propósito de crear un espacio donde se incorporen múltiples disciplinas tales como, exposiciones de arte, baile, teatro y música, Taller Cé le devuelve a la comunidad riopedrense un centro cultural.

No cabe duda de que el Taller de Cantautores Nacionales ha trascendido las expectativas, pues cada día aumenta un gran público heterogéneo sediento de producciones de alta calidad profesional y cultural. A continuación el artista Javier Hernández comenta la evolución de los socios de la cooperativa.

“Los socios de la cooperativa han tenido que enfocarse en desarrollar un espectáculo atractivo para el público. Contrario a muchas ocasiones en donde las presentaciones son en barras y negocios donde quizás la música no es el atractivo principal, aquí sí el público viene a ver un espectáculo, por lo que eso ha ayudado muchísimo a los socios a desarrollar ese espectáculo completo”, comentó Hernández.

Para completar el desarrollo total de este proyecto, el Taller Cooperativo pretende convertirse en un centro de desarrollo cultural más complejo que incluya espacios de ensayos, escuela de música, estudio de grabación y el desarrollo de producciones musicales. Precisamente de esta fusión de disciplinas, habla la directora artística, Tania Rosario.

“Ha dado cátedra de lo que es la apertura, el diálogo y la capacidad de fusionar diversos lenguajes para comunicar y también para eliminar los regionalismos y los sectarismos que hay entre los artistas. Los que van a las exposiciones, no van al teatro, los que van al teatro no van a los conciertos y los que van a los conciertos se olvidan de las exposiciones. Estamos todos cada uno en su mundo y a veces es sorprendente que las ideas están conectadas, que los conceptos tienen que mucho que ver y que los caminos hacia la creación pasan por los mismos lugares”, sostuvo Rosario.

Para todo aquel público novelero y curioso que esté experimentando nuevas alternativas de entretenimiento y estímulo, tienen una cita con Stereotipas, obra que presentará el trabajo de varios cineastas, performeras, acróbatas y batucada.

Por su parte, en este mes Taller Cé estará produciendo actividades de cantautores extranjeros, como lo es la dominicana Xiomara Fortuna. Además, durante la semana de la ancestralidad africana el público disfrutará espectáculos de distintos géneros como el jazz y la rumba.

Impulso cooperativo al arte en Río Piedras

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Impulso cooperativo al arte en Río Piedras

martes, 4 de octubre de 2005

Héctor Aponte Alequín  PARA PRIMERA HORA

 

Un espacio suyo que quieren hacer de todos. Un centro cultural multiusos que cobije la bohemia y la tertulia, la dramaturgia y las artes plásticas, el sentimiento y la intelectualidad. Una opción para las “pesadillas” que viven en los restaurantes-pubs los cantautores noveles que sólo encuentran contratos y censura. Una reacción a la incapacidad del Gobierno para sostener proyectos como el desaparecido Cine en Ballajá…

Fruto del cooperativismo

Hace dos meses, era uno más de los desvencijados locales de la calle Robles, en Río Piedras. En la noche del sábado, se inauguró como el café-teatro del Taller Cé, primera cooperativa de jóvenes cantautores en la Isla.

“La dominación es la guerra. La libertad es la paz”. Justo detrás de una exposición de carteles que sostenía esa frase, se alza una tarima en la que el presidente de la cooperativa, José Julián Ramírez, expresó la satisfacción de “por fin ser dueños de nuestro propio lugar, donde nadie venga a decirnos qué es de provecho para el público, qué cuenta y qué no, ni cómo repartirnos los guisos”.

Entre tragos, comida, venta de discos, la exhibición “Dédalo”, de Antonio Martorell, y otras pinturas donadas que fueron subastadas, un público de casi 200 personas llenó el local azul y violeta, para disfrutar de la gala a beneficio del Taller Cé.

El primer turno lo tuvo Enrique González, tesorero y uno de los miembros fundadores de la cooperativa, quien inició la primera racha de bohemia, continuada por José Julián Ramírez y Sebastián Paz, todos acompañados de su guitarra y de un particular coro.

Se trata de aquel que improvisaron varios de los 35 miembros del Taller de Cantautores en la “contratarima”, estructura de madera contigua a la “barra improvisada”, donde se maneja el sonido y la iluminación. En el medio se ubican las mesas de madera con velas en el centro, desde las cuales se aprecian los espectáculos desde tres ángulos (de frente, pero también de costado).

De ese modo inició una velada cuyo denominador común fue la mezcla de romanticismo poético con temas de disidencia a la guerra, lucha social y alabanza de elementos marginados de la cultura puertorriqueña, como la calle Madrid de Río Piedras y la práctica de la santería.

La tertulia propiciada por el ambiente y las insidiosas fallas de sonido, sin embargo, impidieron que el público prestara atención a las alocuciones de Antonio Martorell y Carola García, maestros de ceremonia, así como a las primeras presentaciones musicales. Y es que una de las metas del Taller Cé es recaudar fondos para acolchonar el cemento del cual está hecho el local, causante del repetido chirrido de retroalimentación sonora.

Pero esa distracción quedó ignorada cuando la cadencia de la percusión entró en escena por primera vez en la noche, con la intervención del grupo Iyawó.

No era necesario el “regaño sutil” que hizo a la audiencia uno de sus vocalistas y también miembro del Taller, Luis Rodríguez. Los presentes dejaron el cuchicheo tan pronto la armónica voz de su hermana Rosana atravesó el receptáculo al entonar “Noche bruja”, secundada por la suya.

Del público, ocupado en contonearse al ritmo de los solos del percusionista Javier Hernández, emanaba un olor producto de la mezcla del sudor, la frescura de las pinturas en venta, los diferentes perfumes y el licor. Para Antonio Martorell, “olor a cultura”.

La atención la logró recuperar Zoraida Santiago, también miembro de la Cooperativa. “Amanecida” y “El acusado” reanudaron la nostalgia bohémica de la noche, que finalizó luego con el grupo Intifada y sus sonidos modernos.

El Taller Cé se incorporó como cooperativa en el 2004. El café-teatro cuenta, además, con un estudio de grabación en el segundo piso, seguido de una sala de ensayos. Su financiamiento se logra a través de donaciones y del producto de las ventas de discos y otras actividades realizadas por los mismos cantautores. Estará abierto todos los jueves, mientras continúan los arreglos que permitirán puertas abiertas de miércoles a domingo.

 

Llega a Río Piedras un café teatro y centro cultural para la promoción de artistas independientes

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Llega a Río Piedras un café teatro y centro cultural para la promoción de artistas independientes
Por Iliana Fuentes Lugo, Radio universidad
Jueves, 21 de julio de 2005

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La Cooperativa Taller de Cantautores creada en 2004 por un grupo de músicos jóvenes emprende una nueva aventura con la creación de un café teatro que servirá de espacio para presentaciones de artistas independientes y compañías de teatro.

El taller de cantautores, una organización sin fines de lucro, decidió incorporarse en una cooperativa en noviembre de 2003. El portavoz de la organización, José Julián Ramírez comenta que la creación de la cooperativa intenta revivir el ejemplo de los artistas de la década de los 70, quienes crearon Cooparte.

“La Cooperativa Taller de Cantautores se fundó en el 2003. Antes de eso teníamos un grupo de jóvenes cantautores y cantautoras que veníamos reuniéndonos con la idea de producir espectáculos propios y de autofinanciar nuestros proyectos, considerando que el estado y especialmente el gobierno no necesariamente tienen la capacidad económica para subvencionar este tipo de proyecto”, comentó Ramírez.

Con el fin de crear una mayor independencia entre los artistas jóvenes y de tener éxito entre la comunidad local el Taller de cantautores concibió la idea de abrir un café teatro donde puedan presentarse. Ramírez indicó que como parte del proceso de difusión han entrado en conversaciones con la cooperativa de farmacias para vender los discos producidos por la organización en las farmacias de la comunidad.

“Algo que consideramos muy importante es que para que los artistas podamos echar para adelante nuestro trabajo, lo ideal sería independizarnos. La ideal era tratar de que nosotros mismos seamos los dueños de los medios de distribución, difusión y producción de nuestra música y lo logramos en el sentido de que hemos producido ya tres discos”, indicó Ramírez.

“Pero un proceso de la difusión muy importante, que era la oportunidad de exponernos en un teatro o en un café teatro donde los propios artistas fueran dueños, pues decidimos que teníamos que buscar un local para poder desarrollar un café teatro nuestro, que sea de los artistas”, añadió.

Además de la creación del café teatro, la cooperativa planifica abrir una tienda de discos, un café y un centro multiusos para talleres artísticos. Al momento, el café teatro se encuentra en la fase del diseño de interiores y planifican abrir sus puertas al público a mediados de septiembre.

“Nosotros esperamos también poder establecer dentro del café teatro una tiendita con discos y materiales culturales, y también un coffee shop para que durante el día sirva de espacio para la bohemia y la tertulia. La idea, precisamente es que sirva como un centro multiusos cultural, que además de ser café teatro y que todo gire alrededor de él, en horas que no sean para exposición de trabajos artísticos sirva para hacer talleres y como academia de música”, sostuvo Ramírez.

La Cooperativa Taller de Cantautores solicita asistencia tanto de entidades gubernamentales, cooperativas, empresas privadas y de individuos para habilitar el lugar alquilado.

“Nos gustaría que todas aquellas personas que tienen en su casa unas sillitas, algunas mesas, algo que puedan donar, computadoras, enseres eléctricos para que nosotros le demos uso, que cuenten con nosotros. Que se comuniquen y nos dejen saber como llegar hasta la casa o donde podemos buscar este tipo de materiales”, manifestó Ramírez.

El café teatro del Taller de Cantautores estará ubicado en la calle Roble de Río Piedras, a dos cuadras del Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico y a dos cuadras de la estación del Tren Urbano. Para información sobre como hacer aportaciones materiales o económicas puede comunicarse al 922-8240.

El Taller Cé: una página en la historia

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El Taller Cé: una página en la historia
Por Huascar Robles
Copyright © 2003 Mannonnetwork.com.(Revista Noctámbulo)
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En un documental reciente escuché a una de las estudiantes del científico Stephen Hawkin, en la Universidad de Oxford. Ella divisaba las similitudes entre la poesía y el movimiento de las zonas oscuras dentro del universo.

Detallaba que la poesía, al igual que las zonas oscuras, se manifiesta impredeciblemente dentro de patrones comunes. Por ejemplo, un soneto nos deleita con su musicalidad provista una estructura de cuatro estrofas, dos de cuatro versos y dos de tres versos. Una décima permite expresiones impulsivas y usualmente improvisadas dentro de un patrón de diez versos, cada verso de ocho sílabas; el trovador se expresa libremente guiado por directivas.

De forma similar, bajo este concepto de creación vía estructuración, un grupo de cantautores puertorriqueños se ha organizado para cosechar y promover el fruto de la música puertorriqueña, invitando así la libre expresión poética, utilizando herramientas institucionales. Con el propósito de educar y exaltar el arte local, los miembros del Taller Cé han logrado el respeto de la comunidad musical a nivel local e internacional. Su nuevo disco es una cornucopia musical de género transgeneracional y voces de mil colores. Su labor se consolida al convertirse en pioneros del movimiento cooperativista siendo la primera y única cooperativa de cantautores en el Caribe.

El taller comenzó en marzo de 2001 cuando el cantautor Roy Brown y Alberto Suárez, de la oficina de Promoción Cultural en los Pueblos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), realizaron audiciones para crear un taller de cantautores jóvenes en Puerto Rico. Los ocho cantautores seleccionados se reunían semanalmente donde intercambiaron ideas y críticas constructivas. Al final, cada uno grabó un tema original como “demo” del taller.

Al culminar el evento, los miembros del taller se quedaron sedientos de tal intercambio de conocimientos. Uno de los integrantes, Walter Morciglio, se dio la tarea de contactar al resto para continuar el taller. “Nosotros lo que queríamos era reunirnos y no perder lo que ya habíamos comenzado”, explica Morciglio. Paulatinamente, el taller fue tomando forma con la ayuda y tutela de artistas puertorriqueños. Figuras como Ignacio Peña; Jorge Medina; Javier y Naabel, del grupo Vivanativa; Raúl Gorrás; Welmo; Tito Auger, de Fiel a la Vega; Luis Díaz y Adeán Cabán, presentaron charlas y tertulias en las reuniones reanudadas semanalmente.

El taller presentó su primer recital en octubre de 2001 en el Convento de los Dominicos. Luego siguieron presentándose en el Corralón de San José y eventualmente en el Nuyorican Café, donde hasta hoy sus integrantes se manifiestan todos los martes en la noche. Al siguiente año, el Taller de Cantautores, como se conocía, realizó más de 15 conciertos, 24 talleres y alrededor de 30 entrevistas en varios medios de comunicación.

A medida que el Taller crecía, sus miembros se comprometían con el proyecto. Uno de sus integrantes originales, Sebastián “Batty” Paz, se consumió en las tareas del colectivo poniendo en la periferia su principal recurso de ingresos. Como titiritero profesional, Batty se había establecido como uno de los mejores en la Isla y no carecía de trabajos. Sin embargo, su devoción al Taller lo llevó a otorgar el espacio de su taller de títeres en el
Centro Zen, en Caimito, para el uso de los cantautores. Este espacio en el presente es, además, el estudio de grabación del Taller. José Julián Ramírez, presidente del Taller de Cantautores, explica, que luego de cursar sus estudios en antropología en la Universidad de Puerto Rico, había pausado su labor musical hasta encontrar inspiración en el Taller. De igual forma, los demás integrantes se motivaron a aportar y enriquecerse de la cultura sonora emanada de cada uno de sus compañeros. Para incrementar la exposición de sus artistas y desenvolverse eficientemente, el Taller se convirtió en una corporación sin fines de lucro. Bajo el nombre de El Taller de Cantautores, Inc., presentaron propuestas endosadas por el ICP y la Oficina de Asuntos de la Juventud. Luego recibieron el apoyo de Radio Universidad, WIPR-TV, y la Administración de Fomento Cooperativo. A su vez se solidarizaron con causas ambientales, el pacifismo y el movimiento cooperativista.

Fue en ese momento cuando artistas como Danny Rivera, Orfeón San Juan Bautista, Papo Gely, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, Pedro Adorno (Teatro Agua, Sol y Sereno), Willie Rodríguez (Cultura Profética), Alfonso Maya, Rocco (Maldita Vecindad) e Ismael García colaboraron y apoyaron el Taller. La ayuda del productor Papo Gely, quien además es miembro del Taller, fue y continúa siendo significativa. Su experiencia como productor y cantautor de gran amalgama de géneros contribuye en la creación de los discos del Taller. Su conocimiento de la industria es suficientemente amplio para educar a los cantautores jóvenes en sus incipientes carreras musicales.

Partiendo de esta premisa, el Taller se propone instruir a sus integrantes sobre los riesgos, responsabilidades y sacrificios que conlleva una carrera en la industria musical. José Julián actualmente desarrolla su tesis de maestría en la historia de Taoné, el grupo musical compuesto por El Topo, Andrés Jiménez y Roy Brown – entre otros – y su disquera Disco Libre.  “Hay que aprender de los errores de otros colectivos y aplicar los conceptos necesarios,” explica José Julián.El Taller Cé, como luego se dio a conocer, ha producido su primer disco titulado “Bestiario”. El disco, inspirado en la idea mitológica de híbridos animales, es un manjar ecléctico de lírica y música. Papo Gely, quien también produjo al grupo juvenil Menudo en el pasado, ha escrutinado las 12 canciones de los siguientes artistas: Walter Morciglio, María Lowfish, Luis Rodríguez,José Julián Ramírez, Sue Ellen Figueroa, Eddy Monier, Germán Negrón, Enrique González, Sebastián Paz, Luis Díaz y Fernando Ferrer. Gely también participa en “Bestiario” como cantautor. Entre los géneros musicales incluídos en “Bestiario” se encuentran nueva trova, hip-hop, rock y balada. La cantautora María Lowfish, por ejemplo, mezcla elementos de rock en una base de hip-hop y drum-n-base implicada sutilmente en sus ritmos. Walter Morciglio juega con ritmos electrónicos fluyendo bajo una guitarra impasible. Los miembros del Taller se han identificado con causas ambientales, el pacifismo y el cooperativismo. Sin embargo, no todas las canciones están vestidas de agendas socio-políticas. Los temas también varían alrededor de experiencias personales. Por ejemplo, José Julián le canta a la peripecia del humo de un cigarrillo; María le habla al fantasma de un amor; Papo pide crédito por un corazón destrozado y Luis Rodríguez retrata los colores de su pueblo natal, Humacao. De la plétora de conocimientos que se fungió en el disco, nació la idea de formar una cooperativa. Dada la labor ardua de crear y presentar propuestas la solución idónea sería una “cooperativa que velara por el colectivo y se llevara de forma democrática”, explica José Julián.

“José Julián y yo venimos de familias cooperativistas, nosotros dijimos: ”espérate, si esto ya es una cooperativa'”, añade Morciglio.

Poco a poco el grupo redactó los reglamentos que definirían al Taller Cé, Coop. Los beneficios son idénticos al de cualquier cooperativa comercial. La cooperativa presentó “Bestiario” a la prensa el pasado 26 de noviembre. Danny Rivera, quien se convirtió en padrino del Taller Cé, declaró con entusiasmo su endoso a “Bestiario” y al Taller. Roy Brown también asistió a la conferencia de prensa en apoyo al Taller. “Me siento muy feliz en cuanto a cómo ha evolucionado el taller,” dijo Roy. “Han desarrollado una amistad, una solidaridad y también unos mecanismos para asegurarse de que cada cual pueda mantener su ritmo de desarrollo sin apurarse a satisfacer las necesidades de un mercado abstracto”.

Y esta es la meta principal de Taller Cé, Coop: crear, promover y grabar su música sin responder a las presiones de casas disqueras y promotores con fines puramente comerciales. La cooperativa espera proveer servicios de disquera, distribuidora y hasta un Café Teatro donde la música joven pueda difundirse sin responder al conglomerado comercial.”Bestiario” está disponible en la mayoría de las tiendas de discos.

Para algunos el Taller es otra utopía maniobrada; para otros es el pragmatismo enérgico que define las causalidades del arte. Los actos palpables serán evidencia de la cooperativa. Las voces que se han unido al grupo siguen creciendo y hasta hoy hay dos discos – adicionales a “Bestiario” – ya grabados. A medida que el Taller Cé, Coop logre sus objetivos, este escribirá su página en la historia y ayudará a devolver la música, el arte y el folclor a las manos de su gente.

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