Taller Cé festeja un año de logros

PRIMERA HORA > ASI

jueves, 5 de octubre de 2006

Héctor Aponte Alequín  PARA PRIMERA HORA

 

Grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y “performance” celebraron la existencia del Taller. (Para PRIMERA HORA / Carlos Giusti)

Lo de ser un espacio para propuestas artísticas rechazadas o difíciles de llevar a otros sitios es cierto. Pero, a un año de la inauguración del café-teatro Taller Cé en la calle Robles, es una afirmación tan trillada que podría pecar de disminuir los logros de este nuevo spot de jangueo en Río Piedras.

Uno de ellos es el que precisamente escenificaron el domingo numerosos grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y performance que de alguna forma se han beneficiado de esta propiedad del Taller de Cantautores: haber logrado revolcar la cultura en un día que hace un año no veía ni asomarse a las moscas por allí.

“Dejó de ser un trabajo voluntario para convertirse en un negocio sostenido con el patrocinio de las personas. Es una consolidación que nos hace reafirmar que se pudo”, establece en ese sentido José Julián Ramírez, presidente del Taller Cé, momentos antes de comenzar las 12 horas de celebración del cumpleaños.

Más que los $100 mil en recaudos y los discos grabados en el estudio del café-teatro –entre ellos “¡Topo, tu mano es la mía!” y “Café-teatro”, secuela de la serie “Bestiario”, de 17 de los cantautores–, a Julián, como se le conoce, lo que más lo satisface es timonear “una empresa que ha generado empleos para productores independientes, que empezó abriendo tres días a la semana y ahora abre todos. Esos hechos llevan un mensaje claro: nosotros, con el modelo cooperativo, logramos lo que nos metían en la cabeza que no íbamos a poder”.

Teatro Diplo, El Canto del Gallo y la Cooperativa de Artes Representativas son otras instancias que se han inspirado en el “entusiasmo y la fe” del Taller Cé, como lo describe la cantautora miembro Zoraida Santiago.

Antes que ellos, no obstante, combatían la pereza cultural lugares como El Boricua, el atelier de Vilma Martínez y el teatro Yerbabruja, razón por la que los cantautores invitaron al festejo a los dueños de éstos y consideran permitir en su matrícula, que aumentó en un 25 por ciento, otros artistas no dedicados a la música.

De hecho, fue en el Taller Cé que Mikephillippe Oliveros, quien se encontraba desempleado porque “hacía teatro, pero aquí no se puede vivir de eso”, consiguió trabajo como bartender y ahora mantiene las sesiones de Teatro Breve los domingos.

“Es un oasis. Espacios hay de más, pero en éste es diferente porque tú ves el modelo cooperativo y te contagia, hay una libertad para que eso ocurra. El mismo público se hace parte de lo que hay y, ¿cuándo es que empiezan los colectivos? Pues, en ese mismo momento”, ejemplifica el dramaturgo mientras ayuda a culminar los detalles de la batucada que llegaría por la tarde a la plaza frente a la estación del Tren Urbano.

Hasta allí se acerca una curiosa María de Lourdes Luyando, vecina de Río Piedras, cuando escucha a Julián cantar y tocar la guitarra en medio de un puñado de instalaciones elaboradas, precisamente, por algunos de los colectivos nuevos que menciona Mikephillippe.

“Los domingos una está aburrida. A mí me da con venir acá y me encuentro con cosas bien chéveres, música, pinturas y cosas bien sanas. He aprendido mucho de todo lo que montan aquí”, manifestó esta vecina de Río Piedras sobre los atractivos que tiene para ella, quien dijo no estar vinculada con el mundo académico ni universitario, este tipo de actividades.

A su lado pasó Patria Parotte, de cuatro años de edad, en dirección al taller de niños Coco de Oro, que Ana Elisa Pérez y Edgardo Larregui mantuvieron en una carpa contigua al “Circus Implorum”, colorida instalación del grupo así llamado que opera hace dos meses el concepto del freak show, pero alegre. Patria sería una de los pequeños que edificarían una ciudad de cartón para aprender a resolver el problema de la distribución del espacio, el que Juan Meléndez aprovechó para su instalación de protesta antirreligiosa. El onomástico, dedicado a los cantautores Enrique González y Rossana Rodríguez, culminaría el lunes a las 12:00 del mediodía con más presentaciones artísticas.

Por la noche, los cantautores fueron condecorados por la Cámara de Representantes y la Administración de Fomento Cooperativo.

icas rechazadas o difíciles de llevar a otros sitios es cierto. Pero, a un año de la inauguración del café-teatro Taller Cé en la calle Robles, es una afirmación tan trillada que podría pecar de disminuir los logros de este nuevo spot de jangueo en Río Piedras.

Uno de ellos es el que precisamente escenificaron el domingo numerosos grupos de música, teatro, artes plásticas, artes audiovisuales y performance que de alguna forma se han beneficiado de esta propiedad del Taller de Cantautores: haber logrado revolcar la cultura en un día que hace un año no veía ni asomarse a las moscas por allí.

“Dejó de ser un trabajo voluntario para convertirse en un negocio sostenido con el patrocinio de las personas. Es una consolidación que nos hace reafirmar que se pudo”, establece en ese sentido José Julián Ramírez, presidente del Taller Cé, momentos antes de comenzar las 12 horas de celebración del cumpleaños.

Más que los $100 mil en recaudos y los discos grabados en el estudio del café-teatro –entre ellos “¡Topo, tu mano es la mía!” y “Café-teatro”, secuela de la serie “Bestiario”, de 17 de los cantautores–, a Julián, como se le conoce, lo que más lo satisface es timonear “una empresa que ha generado empleos para productores independientes, que empezó abriendo tres días a la semana y ahora abre todos. Esos hechos llevan un mensaje claro: nosotros, con el modelo cooperativo, logramos lo que nos metían en la cabeza que no íbamos a poder”.

Teatro Diplo, El Canto del Gallo y la Cooperativa de Artes Representativas son otras instancias que se han inspirado en el “entusiasmo y la fe” del Taller Cé, como lo describe la cantautora miembro Zoraida Santiago.

Antes que ellos, no obstante, combatían la pereza cultural lugares como El Boricua, el atelier de Vilma Martínez y el teatro Yerbabruja, razón por la que los cantautores invitaron al festejo a los dueños de éstos y consideran permitir en su matrícula, que aumentó en un 25 por ciento, otros artistas no dedicados a la música.

De hecho, fue en el Taller Cé que Mikephillippe Oliveros, quien se encontraba desempleado porque “hacía teatro, pero aquí no se puede vivir de eso”, consiguió trabajo como bartender y ahora mantiene las sesiones de Teatro Breve los domingos.

“Es un oasis. Espacios hay de más, pero en éste es diferente porque tú ves el modelo cooperativo y te contagia, hay una libertad para que eso ocurra. El mismo público se hace parte de lo que hay y, ¿cuándo es que empiezan los colectivos? Pues, en ese mismo momento”, ejemplifica el dramaturgo mientras ayuda a culminar los detalles de la batucada que llegaría por la tarde a la plaza frente a la estación del Tren Urbano.

Hasta allí se acerca una curiosa María de Lourdes Luyando, vecina de Río Piedras, cuando escucha a Julián cantar y tocar la guitarra en medio de un puñado de instalaciones elaboradas, precisamente, por algunos de los colectivos nuevos que menciona Mikephillippe.

“Los domingos una está aburrida. A mí me da con venir acá y me encuentro con cosas bien chéveres, música, pinturas y cosas bien sanas. He aprendido mucho de todo lo que montan aquí”, manifestó esta vecina de Río Piedras sobre los atractivos que tiene para ella, quien dijo no estar vinculada con el mundo académico ni universitario, este tipo de actividades.

A su lado pasó Patria Parotte, de cuatro años de edad, en dirección al taller de niños Coco de Oro, que Ana Elisa Pérez y Edgardo Larregui mantuvieron en una carpa contigua al “Circus Implorum”, colorida instalación del grupo así llamado que opera hace dos meses el concepto del freak show, pero alegre.

Patria sería una de los pequeños que edificarían una ciudad de cartón para aprender a resolver el problema de la distribución del espacio, el que Juan Meléndez aprovechó para su instalación de protesta antirreligiosa. El onomástico, dedicado a los cantautores Enrique González y Rossana Rodríguez, culminaría el lunes a las 12:00 del mediodía con más presentaciones artísticas.

Por la noche, los cantautores fueron condecorados por la Cámara de Representantes y la Administración de Fomento Cooperativo.


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